sábado, julio 30, 2005
La eterna pesadilla: Las vacaciones
Esta mañana de sábado, a las nueve y media, caminaba por la calle Jorge Juan (en solitario, para variar), aprovechándome de este vacío humano para ir a hacer todas aquellas cosas que el resto del año son imposibles de cumplir. A lo lejos, como un alma perdida en una isla, un hombre entrado en la cuarentena terminaba de llenar su coche, un berlina familiar, con la sabiduría de un buen arquitecto y la práctica de un buen padre. Nunca entendí cómo en los libros de instrucciones de estos coches no indican que en verano es posible meter 14 maletas, 3 bicicletas, dos carritos de niños, y 4 personas. Porque es posible. Luego decimos de los árabes que hacen 2.000 kilómetros en dos días con la casa a cuestas. Pero a veces nosotros también queremos que nuestro lugar de destino se asemeje al que vivimos durante el resto del año. Y eso es materialmente imposible (y si no, que se lo pregunten a Seur).
Su vestimenta era típica de viaje largo. Bermudas, camiseta y zapatillas. Su destino, un resort en Sotogrande o en el Novo Santi Petri. Su habilidad para colocar todo en tan pequeño espacio y su orgullo demostrado en las vueltas que daba alrededor del coche admirando su obra de arte logístico eran dignas de ser observadas. Me hizo parar y observar la escena. Pero algo produjo un repentino cambio de cara y sobre todo de expresión. La aparición de su mujer, que a diferencia de él iba vestida para un cocktail, como previniendo encontrarse con su amiga de Marbella en Casa Pepe antes de tirarse por Despeñaperros.
Porque las vacaciones han comenzado y la pesadilla también:
" gordito, recuerda que falta la maleta de mi madre y mi bolsa con 56 sandalias ".
En ese mismo momento, al gordito le da un infarto. Su más ingeniosa obra, a tomar por culo. Y su mente, por una sencilla frase, hace que viva un déjà vu de lo que le espera en los próximos 14 días (y noches). No sabe si lo va a poder aguantar. Entra en crisis. Sudoraciones repentinas van apareciendo en los sitios más diversos. Acelaración del pulso. Dilatación de pupilas. Primera bronca de otras 100.
No se dan cuenta de lo que les espera. Las vacaciones son para desconectar. Pero muchas veces, la mayoría de ellas, las personas vamos de vacaciones queriendo vivir las mismas situaciones que día a día van pasando a nuestro lado a lo largo del año. Y ahí está el gran error.
Septiembre es el mes donde más demandas de separación de parejas (aparentemente felices) se producen. Y todas tienen la misma causa. La monotonía. El aburrimiento. El no saber divertirse en un entorno diferente donde a veces es necesario una gente diferente. Son momentos en los que uno se enfrenta a su pareja tal y como es, y descubre que no es lo que esperaba. Porque no saben cambiar el chip. Huyen de un mundo de agobio y prisas hacia otro mundo similar cuando no peor.
Llevo ya muchos años yendo a Tarifa. Lo primero que sientes al llegar es una bajada de tensión que hace que pienses en los últimos porros fumados (y eso que jamás he probado uno).Pero la sensación debe ser similar. Desconexión total. Buen grupo de amigos, que acuden una semana al paraíso con una sola condición: Cada cual hace lo que le da la real gana. No hay obligación de hablar, ni de llorar ni de reir. Todo es puro respeto. Y es entonces cuando por un momento puedes decir que has sido tremendamente egoista, pero logras el principal objetivo: descansar.
Desgraciadamente, mi septiembre será como el de hace muchos años. No necesitaré ir a ningún juzgado porque no tengo de quien separme; pero miraré todo de otra forma, con la mente más relajada. Con un nuevo objetivo y nuevas ganas de vivir.
Porque es de lo que se trata.
jueves, julio 28, 2005
La fauna del gimnasio
Por fin lo he conseguido. Apuntarme a un gimnasio cerca de la oficina. Ahora me queda el paso más difícil: proponerme ir. Llevo desde los 18 años con problemas de espalda y necesito -por salud- hacer algo de deporte que fortalezca los músculos (si, todos los músculos). Pero no tengo como objetivo ser un Schwarzenegger (en su buena época). Sencillamente quiero evitar un dolor lumbar que aparece en momentos claves de stress y que no me deja ni dormir (y mi vida ultimamente es un caos permanente)
El caso es que he recorrido desde hace mucho tiempo la mayor parte de los gimnasios de Madrid. Y en todos ellos existen una serie de personajes que parece que se repiten como en cualquier comedia estandar poco trabajada (¿por que siempre hay en estas películas un homosexual con más pluma que el pato donald que - personalmente - no hace ninguna gracia?).
Voy a intentar analizar cada uno de ellos.
- En primer lugar, los entrenadores. Vistos como auténticos narcisos pueden ayudarte en un momento dado a realizar correctamente los ejercicios no sin antes mirarte con cara de paciencia infinita sin que percibas que te dicen lo torpe que eres (y si, lo soy)
- Las mujeres de bandera: Consiste en una persona (fundamentalmente de sexo femenino, pero puede aplicarse al bando contrario), cuyo principal objetivo es mostrar a los seres del mismo sexo sus capacidades físicas para embucharse un pantalón y una camiseta donde una hormiga tardaría décimas de segundo en morir aplastada. Su capacidad para enfrentarse visualmente a mujeres de apariencia parecida con desafío y movimiento de caderas es directamente proporcional a la soledad que tienen en sus casas. (Interpretación: dado que no pueden enseñar cuerpo en la calle o en sus casas, lo hacen aquí y están orgullosas de ello). Alguna mujer me explicará algún día cómo es posible que sean tan sumamente competitivas con las personas de su misma acera. No hay nada como ver a una mujer despotricar contra otra. Jamás he visto esto en un hombre hacia otro...
- Los vigoréxicos. O cómo levantar 120 kilos mirándose el biceps con un ojo y con el otro las abdominales con formato tableta de chocolate. Envidio a la gente que dispone de 3 horas al día para levantar pesas. Con lo que a mi me gusta leer o ver una exposición, me da mucho para pensar e intentar razonar... sin ningun resultado.
- Los perdidos. Dícese de aquellos que se colocan al final de una clase de gimjazz y mueven su cuerpo con coreografía propia y no imitable. No hay nada mejor para una buena risoterapia que pegar la nariz al cristal y disfrutar con sus posturas. Claro, que yo no lo hago porque las risas se iban a poder oir en Roma...
- Los salidos de la ducha. Esto no hace falta explicarlo... Parece que soy carne de cañon, siempre me tocan a mi. Aunque empiezo a deducir que le toca a cualquier ser con algo colgando entre las piernas. Cada uno que haga lo que quiera, pero por favor, no delante mio...
- La chica de recepción: su capacidad para aprenderse el nombre de pila de todos y cada uno de los que entran es impresionante. Casi comparable a la misma capacidad para solucionar una tarjeta/llave que no funciona a su paso por el torniquete: "te lo abro manual que si no me lio". Ojalá todo fuera así de fácil...
No se lo que duraré, pero me gusta descubrir cada día personajes nuevos de esta extraña fauna y comprobar que mis lumbares no aparecen misteriosamente en el peor momento recordándome que estoy vivo. Y si no, una vuelta por el Spa me vendrá de puta madre.
En casa del herrero siempre faltaron los cuchillos.... de palo.
lunes, julio 25, 2005
Una nueva especie: los vitalsexuales
Hoy volviendo en el vuelo de San Sebastián (el día se ha levantado gris pero seguía enamorándome), he podido leer un artículo interesante sobre una nueva tipología de hombre que se ha descubierto (no aparece fuente científica -¿bayer healthcare?-, cosa que me hace dudar sobre su contenido, pero tengo que contártelo). Se trata de los vitalsexuales. Parece que hoy por hoy se hace necesario en esta sociedad recibir calificaciones gratuitas sobre tu sexualidad o tu forma de comportarte, sin a veces entender que puede haber gente absolutamente normal, en el contexto más amplio de la palabra. (Metro, hetero, homo, bi, o vital...)
El artículo define al vitalsexual como un hombre (por fin algo clarificador), mayor de 40 años, que sigue preocupándose por su sexualidad (¿sigue?), y no abandona el objetivo de dar placer a su pareja.
Analicemos esta definición: está claro que el que sea hombre es importante, pero no entiendo por qué partir de una definición tremendamente machista. Parece como si las mujeres no están en edad (a partir de los 40) de disfrutar de su sexualidad y dar placer a su pareja (sea del sexo que sea). Por otro lado, ¿por qué hay que esperar a pasar la cuarentena para seguir disfrutando de la sexualidad? Pienso que el sexo es apto para todas las edades, empezando siempre en aquella edad en la que seamos conscientes inteligentemente de nuestros actos (ojo: no respeto a l@s ped@filos). Además con la aparición del viagra (reconozco que es uno de los mejores inventos del siglo 20,aunque todavía no lo haya usado), ya no hay excusa para pasárselo bien.
Pero aquí está lo divertido (?¿) de la definición: tienen que tener como objetivo hacer disfrutar a su pareja. Parece que hay que llegar a esa edad para abandonar la idea de que la pariente o el pariente se lo pasen bien. ¿el autor o autora de este reportaje pseudocientífico no se cruzado en su vida con nadie egoista? Mira, yo opino que el sexo es solo de dos. (esto es como lo del matrimonio, la palabra sexo no es aplicable a la masturbación). Y todo aquello que sea de dos (como el amor, por ponerte un ejemplo), requiere - valga la redundancia- de una presencia activa de ambos, donde pasan a pensar en solitario a hacerlo con la mente de la pareja. Por eso, es necesario - se impone - disfrutar, pero que el otro o la otra también lo haga. Y pienso que es condición indispensable. Con 42, con 23 o con 76.
Así que me temo que no voy a tener que llegar a los 40 para pasármelo bien. Sencillamente espero hacerlo con la persona adecuada. Y tendré por seguro que su disfrute será tanto o más importante que el mío....
sábado, julio 23, 2005
San Sebastián: Quiero volver contigo

Otra vez aquí. Por segunda vez en menos de un año. Y otra vez he alucinado. Parece que el sol viene conmigo, pero aquí no hace calor, sencillamente no hace nada. La vista es tan impresionante que la meteorología pasa a un segundo plano. A veces forma parte del paisaje y da igual que nieve truene o llueva. Sigue siendo la ciudad encantada. Si el mar me relaja aquí me despierta, como abriéndote los ojos intentando asimilar tanta belleza.
He venido a trabajar. Pero ojalá todo mi trabajo sea como este. Venir aquí es soñar despierto, es pasear sin límite, andar sin límite. No quedaba hotel más que el Monte Igueldo. En qué momento. Creo que hoy no dormiré porque tengo las mejores vistas del mundo. Ondarreta a la derecha, la Concha a la izquierda. Si todos los partidos políticos se subieran a Igueldo verían que la izquierda y la derecha no pueden pelearse, porque ambas son inseparables, no sabrías con cual quedarte. La majestuosidad de una, frente a la sencillez con un cierto elitismo de la otra.
Y esta noche, Jazz en la playa. Sentado en la arena con los mejores sonidos del mundo. O en el Kursaal. Sabiendo que a San Sebastián no le hace falta música, porque aparece como de milagro trayendo recuerdos de pequeño. Todavía no he vivido el amor aquí. Siempre con familia, siempre con trabajo. Pero algún día recorreré todo lo que he andado hoy, intentando compartir todos mis sentimientos con un paisaje que invita a ello. Subiendo en el funicular, donde el paisaje va apareciendo como pasando las páginas de un libro.
Es una pena que unos pocos locos estropeen su silencio, su paz natural. Y creo que no es tan fácil, porque no son tan pocos. Pero a mi no me van a ganar ni con sus molotov ni con sus porros. Tienes que venir. Pero esta vez no te olvides de mí. Te acompañaré encantado.
San Sebastián: Quiero volver contigo
domingo, julio 17, 2005
Domingo y verano : ¿hay algun plan mejor?
Si juntamos el hecho de saber que la nevera comparte lágrimas de auténtica soledad contigo (exceptuando un foie que espera su fecha de caducidad con paciencia) con que ultimamente viajo más que willy fog, solo me quedan los domingos para ir en la búsqueda del carro con la puta moneda. Y en Madrid, si no es primero de mes, tan solo puedes ir a un centro comercial muy bonito a la par de elegante que se denomina Xanadú. Me temo que este país está cayendo en las redes de los centros comerciales, como bien se mostraba en la película americana mallrats.
La primera aventura es encontrar sitio para aparcar. Estoy seguro que hay gente que sale al volante con la intención de pelearse como un gallo por el sitio libre. Y digo EL sitio, porque normalmente solo hay uno. Asi que hay que poner la cara más tonta que puedes imaginar para lograr que los insultos que debes escuchar al menos caigan en saco roto. Incluso pienso que en lo que en marketing llamamos zona de influencia (en este caso Móstoles, Alcorcón, Getafe, Fuenlabrada y aledaños), se habla una jerga muy característica, que a veces me cuesta entender.
La entrada en los grandes almacenes con logotipo verde parece la salida de un encierro en Sanfermín. La guerra de carros, como auténticos elementos de poder, no ha hecho más que empezar. A lo largo de los lineales las parejas, acompañadas de sus hijos (¿quién dijo que el índice de natalidad era bajo?) , comentan en alto sus preferencias culinarias y las ofertas de la semana. Yo no tengo tiempo ni nadie con quien hacerlo. La expresión "cari, qué te parece esta lámpara para la cómoda de mi madre?" se repite a menudo. Los primeros cinco minutos de compra pueden ser hasta agradables. Pero cuando ya te has peleado con cinco señoras con rulos por las últimas latas de Coca Cola Light sin cafeina, la angustia comienza a formar parte de tu ser y de tu cuerpo, como queriendo pasar con rapidez por una caja donde suele haber una cajera a la que se la suda la prisa que tengas.
Luego llegas a casa, y no entiendes por qué llevas tantas bolsas de productos que sabes de antemano que van a caducar o botellas de buen vino que no van a ser disfrutadas. Pero eso es ya otro cantar. Estás contento porque por fin has conseguido el esperado centella y la fregona (con marca) que la chica que limpia en casa desea con una carta a los reyes magos desde hace semanas. Creo que necesito pagarle algo más para que también me haga la compra. Esto ya no es disfrutar, sino sufrir absurdamente mientras piensas que podrías haber ido a tomar un cochinillo con amigos a Cándido. Claro que con este calor, ¿hay un plan mejor?.
Nos vemos en el Xanadú. Pero por favor, llévame dentro del carro, como cuando era pequeño....
sábado, julio 16, 2005
Causalidad frente a casualidad
La causalidad es fácil de explicar. Una causa produce una consecuencia. Por ejemplo, las probabilidades de que una pareja se rompa porque uno de los dos ponga los cuernos al otro o a la otra son altas. En este caso sigo diciendo que la causa no son los cuernos en si, sino que algo falla en la pareja que invita a alguno de sus miembros a buscar un plato de comida (caliente) fuera de su nevera. La consecuencia, en el mejor de los casos, es una triste ruptura. La experiencia me ha demostrado que los cuernos no son gratuitos, porque si lo fueran, serían perfectamente explicables frente a tu pareja. Pero lo peor de todo es que unos cuernos siguen a otros, como si fuera un círculo vicioso del que no puedes salir. No intentes buscar el origen de las protuberancias en el propio calentón. Ve más allá. Causa, consecuencia.
La casualidad es bastante más difícil de explicar. Es como la suerte. No creo que porque la busques más aparecerá con mayor frecuencia. Pero existen unos factores que constribuyen a hacer de este mundo un pañuelo ( y créeme, no siempre lleno de mocos). Como ya debes saber, soy un tío que me muevo mucho, que conozco a mucha gente, fundamentalmente por mi forma de ser, pero ahora, con mi nuevo trabajo, también me salen nuevas oportunidades, no todas ellas interesantes.
Acabo de llegar de Cartagena (Murcia). Lo primero que he de decir es que si alguno de mis lectores conoce casualmente a los artífices de la revolución arquitectónica de este pueblo, que jamás les facilite mi contacto, porque hacía tiempo que no veía un pueblo con tantas posibilidades tan mal aprovechado. El caso es que me he ido para ver uno de los mayores festivales de música de tendencia mundial, denominado la mar de músicas. Cené ayer con el artífice de tan singular evento, y me llamó la atención su peculiar forma de trabajar. Vive en cuerpo y alma viajando por todo el mundo buscando nuevas tendencias en grupos o cantantes que tengan algo nuevo que aportar en el panorama musical. Este año lo ha basado en Turquía, país que hoy mismo está de luto por un atentado injustificado (como todos). Y aunque casi todo está inventado, ayer vi un espectáculo que quiero contarte, no solo por su singularidad, sino por la forma tan peculiar que algunas razas tienen para huir. Huir de todo y de nada, porque no tienen nada que perder.
El grupo en cuestión se denominaba Orient Expressions, y no solo me llamó la atención la música, mezcla de un percusionismo a veces transgresor y otras tremendamente volador. Y hablando de volar, que fue lo que realmente llamó mi atención, la música hacía mover compulsivamente a una bailarina que bailó 35 minutos dando vueltas sobre sí misma en una sóla dirección. Los 14 primeros minutos tuve dudas sobre si la cerveza estaba haciendo estragos en mi, pero luego llegué a la conclusión que todo mi mareo venía producido por los movimientos de la turca danzante. Uno de los expertos en la materia me explicó que bailando de esta forma, las mujeres turcas acompañadas de la música llegan a estados de éxtasis que ninguna droga puede igualar. Y no me extraña. Creo que a la salida la colocaron en un mástil para que diera las mismas vueltas en sentido contrario, y así poder entrar en razón con la cruda realidad.
El entorno era idílico, en lo alto de un monte con el teatro romano a las espaldas y el castillo iluminado detrás del escenario. Cuántas de estas cosas podemos disfrutar y ni sabemos que existen porque nadie nos informa. La casualidad hizo que yo ayer me encontrara allí, y que por un momento pudiera desconectar con el mar al fondo, para no pensar en nada. Lo logré. Fue poco tiempo, pero el suficiente para pensar que la misma casualidad me hará encontrarte algún día donde siempre te dejé.
Y volviendo al tema de los cuernos, espero que en tierra de nadie....
jueves, julio 14, 2005
El AVE a Sevilla, qué maravilla
Menos mal que mañana me voy a Cartagena a seguir trabajando, y me temo que esto va a ser constante hasta verano... digo lo de viajar sin parar. Este nuevo trabajo me hace ir de un lado para otro con el objetivo de ver y ser visto. Así que con mucha suerte...me quedo en algún lugar distinto a la capital, que parece que ultimamente no duerme (ni ella ni yo). Me hace falta un cambio, asi que una temporadita en Sevilla... no vendría mal.
No, no pienses que con esto quiero decir que me vaya a vivir junto a la Torre del Oro. A lo que me refiero es que habiendo estado dos días en Sevilla, he podido descubrir que hay muchas cosas por hacer, y por descubrir. Madrid ya lo tengo cribado...y descubierto. Asi que con este nuevo trabajo, destinaré parte de mi tiempo a tener un despacho allí y hacer nuevas amistades.
Además, quiero pasar más tiempo en el AVE. He testeado que el nivel de voz de las conversaciones por móvil es indirectamente proporcional a la clase en la que vas. Esto implica entre otras cosas que si puedes hacerte cargo (tu o tu empresa), de coger un billete en la clase club, tienes amplias probabilidades de conocer con exactitud cual es el nivel de cuernos del personal por las discretas conversaciones telefónicas que los implicados mantienen en las dos horas y media de trayecto. Eso por no hablar de hacerse rico comprando acciones dependiendo de las diferentes fusiones programadas entre los grandes del pais. Es un mundo de gadgets. Y no eres nadie sin una blackberry conectada con la palm, el móvil y el portátil. Y digo yo ¿estos señores duermen con tantos aparatos encima o dedican algo de tiempo a tocar algo que no esté enchufado a una batería?
No se si se dan cuenta o lo hacen a propósito para indicarte con un cruce de miradas que el poder está en ellos y tú eres una mierda. Pero si por una simple casuistica que no siempre llega te dignas en cruzar unas palabras con semejantes seres, ves que son señores y señoras con los pies en la tierra, encantadores y nada lejanos. Así que debe ser un plan de ficción preparado para marcar territorio, como los perros. Y me gusta. Me divierte.
Joder qué calor hace en esta ciudad. Por cierto, ni en Sevilla, ni en Madrid, ni en Tombuctú segundas partes fueron buenas. Y tenemos que aprender de ello. Todos.
domingo, julio 10, 2005
Nueva York en Madrid
Cada vez se decoran mejor los sitios en este país. No solo se sabe copiar, que también se nos da bien, sino que explotamos nuestra imaginación para crear espacios que nos trasladen en tiempo y en espacio a sitios inolvidables. Y uno de ellos es Nueva York, ciudad que espero que recorramos juntos muchas veces, porque me encanta. La comida es aceptable, el precio es excepcionalmente razonable para lo que estamos acostumbrados, y la compañía ... insuperable.
Parece mentira lo feliz que puedes hacer a tus progenitores con el simple hecho de presentarles a una mujer con la que ellos presuponen que estas intentando pasar el resto de tus días. Y no es porque yo no quiera (M lo sabe), sino porque por muchos otros motivos no sería posible. Pero ellos son felices sabiendo que su hijo puede llegar a ser igualmente feliz. ¿hace falta casar a un hijo para ser feliz? ¿realmente tus padres no pueden entender que yo pueda llegar a ser así sin necesidad de pasar por una vicaría? (a su edad, el simple hecho de nombrarles el Registro Civil hace que les entren los siete males de una vez).
Pues ellos tan contentos, como viendo a su hijo del alma con retoños correteando por el jardín de casa. Confío en que algún día entiendan que los únicos que pueden y podrán correr serán mis sobrinos, y especialmente mi ahijado, a quien adoro. Uno se hace a la idea de borrar (vuelvo al post anterior) la idea de tener hijos, y en principio no cuesta. Luego, conforme va pasando el tiempo es más difícil. El simple hecho de no poder dejar tu legado cuanto menos te preocupa. Pero como todo en la vida, todavía hay prioridades...
Ayer fui con K a mirar coches. Un tema vanal y material aunque parándote a pensar casi comparto más tiempo con "él" que con mi propia casa, superando las difíciles pruebas que calle cortada me pone cada día en mi camino al trabajo y en la vuelta a la cama. (Pobre Alberto, le van caer leches por todos lados, y creo que no se las merece).
Lo difícil de comprar un coche no es elegir el modelo, que te puede gustar más o menos. Lo tremendamente complicado es seleccionar todo aquello que no es de serie y cuya utilidad no es demostrable hasta que lo pagas, y como consecuencia, jamás lo amortizas....El vendedor de Audi me pregunta si quiero airbags para los pasajeros traseros, y yo le explico que si ya tengo dificultad para encontrar que me acompañe en el delantero, imáginate para quien vaya de petate... Se interesa en saber si quiero calefacción en los asientos, a lo que inconscientemente respondo que si. Voy reduciendo mis respuestas a situaciones de mi vida personal, y me colapso.
Nos vamos a Starbucks de Lista. El calor aprieta, y nuevamente compruebo que el coche me importa un pimiento. Vuelvo a centrarme, vuelvo a preguntarme por el asiento de copiloto, y decido irme a casa.
Volveré a Nueva York algún día. En Madrid o en cualquier lado. Me apasiona esa ciudad, y l@s que en ella viven.
sábado, julio 09, 2005
Cuando conscientemente eliges borrar
Los retos son buenos en la vida laboral, te dan tus alegrias cuando salen. En la vida personal, es mucho mas complicado. Porque el solo olfateo de la palabra fracaso te hace pasar un verdadero miedo que no hace sino cegarte sin posibilidad de usar gafas. Para eso están los amigos; para eso y para mucho mas. Y jugar con los sentimientos es infinatemente mas peligroso que hacerlo con una cuenta de pérdidas y ganancias.
Lo tengo merecido. Cuando conoces a alguien y la primera vez queda contigo todo puede llegar a ser maravilloso. Cuando al intercambiar telefonos (¿intercambiamos?) pones una gota de esperanza en repetir la experiencia y te rechazan una, dos veces y hasta tres, creo que tienes que tomar una decisión y saber que realmente estas molestando. Pero lo peor no es eso, lo peor es cuando no te hablan claro. Lo peor es cuando te dicen que les gustas, que se llegan a excitar contigo en todos los sentidos, pero que no quieren dar un paso adelante por miedo a no sé qué. Y digo no sé qué, porque no sé lo que es, todavia no ha podido convencerme con ninguna razón entendible por qué no se da el beneplácito de intentar comenzar una relación. Intentarlo al menos.
En ese momento tienes muchas posibilidades para continuar o abandonar. Se supone que tengo una mente equilibrada, según me dice K, y yo creo que es todo lo contrario, que cada vez la balanza está más torcida, más inclinada. Claro que comparando mi tarro con el de otros y otras, me deberían dar un premio a la cordura. Pero no es tiempo para entrar en competición. Es tiempo para tomar decisiones. De borrar memoria, física o de hardware.
La vida te da muchos golpes. Y no aprendes. El otro día alguien me preguntó si era tímido y yo le dije que no solo no lo era, sino que me sobrepaso de excéntrico muchas veces. Con una pequeña pero importante excepción: cuando tengo que hablar con alguien por quien sienta atractivo sexual. En ese momento, me entran los temblores, los ticks de ceja izquierda, la lengua se resbala por el paladar, y las manos empiezan a sudar como afluente del Ebro sin trasvase. Creo que es de las pocas veces en las que puedo recordar que los nervios superan la excentricidad. Y paso a ser el tío más tímido del mundo, el más reservado y silencioso.
Hoy he pulsado borrar. Eran ya muchas negativas, y he de reconocer el fracaso. No aprenderé, pero al menos tampoco sufriré más ni haré el gilipollas preguntando una y otra vez si alguna vez nos veremos. Se que la parte contraria no pensará lo mismo, sé que nunca me prometió nada, sé que tiene ilusión de ganarme como amigo.... pero con amigos, no se juega.
Hay veces que hay que perder el miedo de pulsar borrar. Parece que las máquinas te conocen y te piden la confirmación de la decisión, como sabiendo que estás haciendo algo que no quieres hacer. Pero el placer de decir sí te quitará muchas más penas que alegrías. Hoy estoy seguro.
Y ahora a la cama, que es viernes y mañana voy a ver qué coche elijo para los próximos años. No hay nada como ilusionarse con algo material para olvidar lo sentimental, aunque sepas de antemano que la ilusion durará poco...
lunes, julio 04, 2005
El poder de la comunicación
El viernes cené en Fortuny (invitado por G) en una mesa de las que me gustan a mi. Mezcla de gente, de orígenes distintos, culturas, trabajos y hasta idiomas. Nos dieron un privado apartado de la sala central, donde empezamos sentándonos 6 personas y acabamos 11 una hora y media más tarde. Cosas de la gente, que se va incorporando a una cena como si fuera un autobus de ruta. (muchos de ellos con explicación razonable, que no digo nada que luego me linchan en los comentarios). Luego a alguien de la mesa se le ocurrió, después de haber bebido un buen Muga, celebrar nuestra amistad con unos bonitos shots de tequila con sal y limon. El primero todavía entró bien quemando todos mis demonios, pero el segundo pudo conmigo, con mi cabeza, y con mi dedo gordo del pie. Asi que me tuve que ir a casa, no sin antes haber comprobado que Madrid se vacía de gente guapa los fines de semana en cuanto hay un rayo de sol por el horizonte...
El sábado, como buen deber de un ciudadano cívico, me fui a la manifestación convocada por ¿el Psoe? Aquello era más bien un mitin político que una marcha pacífica para la igualdad de derechos. No faltaron todos los gremios gays conocidos, y algunos completamente nuevos para mi, pero que me imagino son igualmente justos que el resto (lease: asociacion de transexuales inmigrantes del sur de ecuador - te cagas). Buenos cuerpos trabajados en gimnasio por gente que destina mucho tiempo a ello (no digo yo que tengan otra cosa que hacer), y mucha, mucha pluma. Pero divertido. Saqué buenas fotos, que te enseñaré en cuanto conecte al escaner a este nuevo ordenador. P me acaba de mandar las suyas,,,... mejor no las publico para que no saques conclusiones donde no las hay ni las puede haber.
Para completar la noche, J y yo (me llamó a las dos para hacer plan juntos) fuimos a una de las fiestas más divertidas y animadas a las que asistía desde hace tiempo. Título de la concentración: Yo huyo del orgullo. Lugar: Un bar en Fernando el Católico (fuera de Chueca). Allí pude enterarme cómo un sencillo club de fans de Massiel puede tener tal poder de concentración. Al fin y al cabo, no dejaba de ser un grupo de estudiantes de universidades privadas de mucho nombre con tendencia, cuya edad no superaba en ningun caso los 30, por lo que parecía el abuelo del grupo (vamos, que podría ser el padre de algunos). Pero la música era buena, y el ambiente mejor, así que me volví a la cama con 4 White Label con Ginger Ale que me sentaron estupendamente afrontando una senectud buscada. De nuevo en casa... y a dormir la resaca.
No contento con eso, el domingo fui a comer con M y con J, a Lucca y después, como hacía tan buena temperatura (unos 42º a la sombra), decidimos ir a la final Internacional del torneo de polo en Puerta de Hierro. Mis niveles en sangre no me permitieron apreciar en su totalidad las reglas del juego, pero prometo estar más atento la próxima vez porque parece un deporte interesante (donde no llegan a 200 los profesionales que juegan). Un domingo diferente. Incluyendo la coca cola light del vips a las 11 de la noche.
Hoy ha sido mi segundo día de trabajo. Y ya estoy más contento, voy viendo que tengo algo que hacer. Ya que mi vida personal es a veces triste, me consuela saber que al menos laboralmente, no me puedo quejar.
He coincidido con mucha gente en estos días a la que no veía desde hace tiempo. Y es impresionante lo que la comunicación puede construir o destruir en segundos o en años. Basta con usarla para darte cuenta que todo puede retomarse o eliminarse por completo. Pero estoy convencido que es la única forma de saberlo. Hablando. Aunque sea con una mirada o con una sonrisa silenciosa. Como la que tengo hoy.
viernes, julio 01, 2005
Mi primer día en.... mi nuevo trabajo
07:30 am : Me dispongo a comenzar el primer día del resto de mis días con más ilusión que otros por empezar un nuevo proyecto. Así deberían ser todos los días. Me acordaré cada noche de buscar una nueva ilusión para despertar con ella cada mañana.
08:15 am : Calle cortada me invita a pensar de nuevo en él mientras me como el atasco de entrada en la M30 Norte. Paso por delante del hotel del martes y me trae malos recuerdos. Subo el volumen de la música. Me relajo más.
08:50 am : Entro en las nuevas oficinas. La recepcionista ya me conoce, y me da la enhorabuena(parece mentira que tod@s l@s nuev@s colegas del curro me repiten esa frase como haciéndome ver que merece la pena). Me recogen de RRHH y me llevan al despacho de mi jefe, J. Me voy a tomar un café con él al despacho del presidente (?¿).
09:30 am : Me meten en una reunión en inglés sobre la necesidad de la innovación por un ex P&G. Casi una hora y media examinando a los que estaban en la mesa y pasando ampliamente de su charla. Menudo comienzo
11:00 am : Otro café. Esta vez con bollos. Unos que se van, otros que se quedan, y algunos que celebran su cumpleaños. No me han llegado los índices de colesterolemia. Tampoco pregunto por ellos.
11:15 am : Empiezo a estudiar la compañía por dentro, con los últimos datos de investigación de mercado tanto de las marcas como de los consumidores. ZZZZ. No tengo ordenador. No tengo teléfono, y casi no tengo mesa. Me dicen que es cuestión de días.
14:00 pm : Me vuelvo a sentar con mi jefe y le hago 5 preguntas sobre los estudios. Creo que flipa con mis preguntas. Toma nota de ellas, me responde a algunas, y me desea buen fin de semana.
15:00 pm : Calle cortada aparece en mi vida de nuevo. Tengo ganas de llegar a casa. No hace calor.
Cualquier nuevo trabajo es como la Academia de Operación Triunfo, y el primer día es como de Gran Hermano. He sido yo, así que a quien le guste bien, y a quien no, que no mire... Creo que entré con bien pie. La semana que viene me llevan a la fábrica.
Por cierto, me temo que con lo que tengo a la vista, tampoco me caso aquí. Menos mal. Creo que donde tienes la olla no debes meter la p....
