martes, agosto 23, 2005
Lat's: Living apart together

Nueve y media de la noche. Restaurante Iroco en la calle Velázquez de Madrid. La gente va llegando de vacaciones y necesita ver y ser vista. Lucen morenos conseguidos en el Nikki beach club de Marbella. A setenta y cinco euros la cama con derecho a cruces de mirada asegurados y a poco más. Un entorno único para personas únicas. Viendo las fotos de la Gala del Cáncer compruebo que las clínicas con más renombre de Brasil y el doctor Javier de Benito se están forrando a ritmos incontrolados. Labios kilométricos, botox en las partes más insospechadas, y algún que otro hilo de oro para la comisura. Ochenta años que parecen cuarenta y dos muy mal llevados. Es lo que tiene Marbella. Gente de toda la vida, que no abandona el campo de batalla ni aunque el paso de los años haga merma en sus morenas caras. Esto ya no es lo que era, que diría mi abuela. Desde que salió la madre de Jesulín en la portada del Hola España está cambiando. Tanto Glamour y estilo tirado al suelo en décimas de segundo. Pero tenemos de todo, no sólo sol (aunque hoy haya amanecido nublado, como cada mañana, como si el sol peleara con las nubes para hacer su estelar aparición). Siempre hay quien prefiere la hamaca de toda la vida a 4 euros el día, y que ven (y son muy vistos) infinitamente más que los afortunados de las camas balinesas. Esos son los míos. Los inteligentes. Los que al final, triunfan.
Una cena muy interesante. M (madre de K), K, J y yo. Cuatro personas con mundos detrás, con una relatividad de los problemas muy asumida por el paso del tiempo... y de las situaciones de las que todos intentamos huir.
Me recriminan que escribo poco, que quieren saber más de mi. Pero estos viajes no me dejan. Esta tarde Valencia, y el jueves a Sevilla, ida y vuelta en el día. ¿cómo voy a poder tener pareja si juego más partidos fuera que en casa? Ellos son mis árbitros, los que me van sacando tarjetas de aprobación y rechazo. Pero yo les respondo que si existiera la remota posibilidad de tener una pareja hoy, estaríamos de moda. Mira que siempre he odiado las modas. Pero en esta ocasión, me aprovecharé de una moda -temporal, que nunca han sido eternas- para tratar de explicar una posible situación que aunque no ha aparecido en mi vida, puede llegar en cualquier momento.
Como continuación a la nueva "secta" de origen americano, los famosos DINK'S (Double income no kids), aparece una nueva versión complementaria de la anterior y en ningún caso sustitutiva. Se trata de los Lat's (Living apart together) y el concepto se puede explicar facilmente: Son parejas con todas las combinaciones de sexo posible que deciden vivir cada uno en su casa. De sus hombros cuelga siempre una bolsa de aseo de emergencia, que es utilizada sobre la marcha dependiendo de las circunstacias. En un post mío anterior, donde hablaba de la pareja ideal, alguno de vosotros me recriminabais - cariñosamente - que de momento quiero vivir separado de mi pareja, cada uno en su casa y Dios en la de todos. Es como tener una relación a distancia, pero en esta ocasión la distancia no supera los 10 Kilómetros (no se puede pedir todo, y el Barrio de Salamanca ya está lleno de oficinas).
¿El éxito o el fracaso de una pareja depende de su facilidad para convivir bajo un mismo techo? ¿por qué hay gente que con el paso de los años decide dormir en habitaciones separadas y se quieren con locura? ¿estamos viviendo un tiempo de egoismo permanente? ¿cuánto debemos ceder?
Las respuestas a todas a estas preguntas son complicadas, y me imagino que como con todo, habrá que atenerse a la realidad y analizar cada caso con un cierto individualismo. Pero lo que si está claro, es que cierta razón tendrán estas parejas, cuando tras haber tomado la difícil decisión, permanecen en el tiempo de forma indefinida y con una aparente estabilidad emocional. Soy contrario a todo lo que se puede considerar como moderno en las relaciones de hoy en dia. Por ejemplo, no logro entender los tríos - aumentables - o los intercambios de pareja. Pero esta nueva solución que la sociedad nos ofrece, me podría encajar.
Con el tiempo, siempre podrá ir creciendo el neceser para incluir ropa y algún que otro accesorio imprescindible que permanezca cuasi in eternum en la casa del/de la amad@.
Luego habrá que buscar las ganas (o no) de hacer la mudanza como resultado inequívoco de una crisis temporal o eterna...
domingo, agosto 21, 2005
De Sanlúcar de Barrameda a León
Llevo casi dos meses en mi nuevo puesto de trabajo. Y creo que todas las alarmas de los ordenadores que llevan las tarjetas de fidelización de Renfe e Iberia han saltado. Ahora entiendo por qué el personal de vuelo necesita descansar casi el 40% del tiempo. Esto de ser un willy fog en potencia está acabando conmigo, pero la verdad es que estoy encantado porque al menos tengo mi mente completamente ocupada.
La carrera de caballos de Sanlúcar es un espectáculo digno de ver. Como suele pasar en este tipo de eventos, pocas personas de las presentes suelen prestar atención a la carrera en sí, sino que dedican su preciado tiempo al extraño mundo de las relaciones públicas. Miles de accesos vip para gente vip. Y yo en medio deseando volver al hotel y cenar con mis amigos en el Puerto. Al menos pude ver el atardecer de Cádiz, de los más maravillosos que he visto jamás. Es como si el mar decidiera tragarse al sol y cambiar su color azul por un rojo apagado. Cuestión de segundos, pero el momento es tremendamente romántico... aun en solitario. El Puerto de Santa María sigue como siempre, reuniendo a lo más pijo de Sevilla, de Jerez, y de Madrid, que comparten por unos días aventuras y desventuras de amor y lujuria (no hay más que recorrer la playa de Vistahermosa a las seis de la mañana y forrarte a ver intercambios de flujos de familias con 2 apellidos aristocráticos, uno después del otro). El próximo sábado asistiré a la fiesta de cierre del verano... vestido de blanco por obligación protocolaria. Tarifa me espera al otro lado, yo también la echo de menos.
Y de allí a León, ciudad castellana donde las haya. Tengo que perder la vergüenza de ir a cenar o a comer solo a los mejores sitios de cada puerto. La verdad es que pierdo oportunidades de oro de disfrutar con las especialidades autóctonas (y las que no lo son), por una tímida y absurda sensación de hacer el ridículo. Al final voy a tener que hacer comos los marineros, teniendo una historia en cada puerto, pero la memoria de mi teléfono ya no da para más. Cuando sea mayor (más) quiero ser concejal de alguna de estas ciudades perdidas de la mano de Dios y aplicar mis conocimientos en señalítica y cultura del pueblo. Me explico. Tres horas para llegar desde Madrid a León y una hora más para encontrar el hotel. Se supone que era el más importante de la ciudad, pero debo hablar otro idioma porque los lugareños ponen cara de pez cuando preguntas. En cambio yo siempre me he sentido un poco como guía turístico. No falla. En cuanto hay alguien que desea sabe algo yo soy punto de mira. Y si es en un idioma lejano, más todavía. Está claro que me equivoqué de profesión.
El verano se acaba. Ayer ya pasabas frío en León, y hoy en Madrid el sol no pegaba tanto en el Starbucks de Ortega y Gasset. Alguien ha abierto una ventana que da al norte, y se empieza a notar una cierta rasca que viene estupendamente bien para conciliar el sueño. Tengo la esperanza de que con este frío acabe también ese furor interno que aparece en la primavera e hiberna en la época de lluvias y frío. Este año será el primero de muchos en el que mi habitación de Tarifa esté ocupada sólo por mi y mis circunstancias.
No me vendrá mal para abrir un poco los ojos y saber que lo mejor debe está (siempre) por llegar.
La carrera de caballos de Sanlúcar es un espectáculo digno de ver. Como suele pasar en este tipo de eventos, pocas personas de las presentes suelen prestar atención a la carrera en sí, sino que dedican su preciado tiempo al extraño mundo de las relaciones públicas. Miles de accesos vip para gente vip. Y yo en medio deseando volver al hotel y cenar con mis amigos en el Puerto. Al menos pude ver el atardecer de Cádiz, de los más maravillosos que he visto jamás. Es como si el mar decidiera tragarse al sol y cambiar su color azul por un rojo apagado. Cuestión de segundos, pero el momento es tremendamente romántico... aun en solitario. El Puerto de Santa María sigue como siempre, reuniendo a lo más pijo de Sevilla, de Jerez, y de Madrid, que comparten por unos días aventuras y desventuras de amor y lujuria (no hay más que recorrer la playa de Vistahermosa a las seis de la mañana y forrarte a ver intercambios de flujos de familias con 2 apellidos aristocráticos, uno después del otro). El próximo sábado asistiré a la fiesta de cierre del verano... vestido de blanco por obligación protocolaria. Tarifa me espera al otro lado, yo también la echo de menos.
Y de allí a León, ciudad castellana donde las haya. Tengo que perder la vergüenza de ir a cenar o a comer solo a los mejores sitios de cada puerto. La verdad es que pierdo oportunidades de oro de disfrutar con las especialidades autóctonas (y las que no lo son), por una tímida y absurda sensación de hacer el ridículo. Al final voy a tener que hacer comos los marineros, teniendo una historia en cada puerto, pero la memoria de mi teléfono ya no da para más. Cuando sea mayor (más) quiero ser concejal de alguna de estas ciudades perdidas de la mano de Dios y aplicar mis conocimientos en señalítica y cultura del pueblo. Me explico. Tres horas para llegar desde Madrid a León y una hora más para encontrar el hotel. Se supone que era el más importante de la ciudad, pero debo hablar otro idioma porque los lugareños ponen cara de pez cuando preguntas. En cambio yo siempre me he sentido un poco como guía turístico. No falla. En cuanto hay alguien que desea sabe algo yo soy punto de mira. Y si es en un idioma lejano, más todavía. Está claro que me equivoqué de profesión.
El verano se acaba. Ayer ya pasabas frío en León, y hoy en Madrid el sol no pegaba tanto en el Starbucks de Ortega y Gasset. Alguien ha abierto una ventana que da al norte, y se empieza a notar una cierta rasca que viene estupendamente bien para conciliar el sueño. Tengo la esperanza de que con este frío acabe también ese furor interno que aparece en la primavera e hiberna en la época de lluvias y frío. Este año será el primero de muchos en el que mi habitación de Tarifa esté ocupada sólo por mi y mis circunstancias.
No me vendrá mal para abrir un poco los ojos y saber que lo mejor debe está (siempre) por llegar.
lunes, agosto 15, 2005
La vida es puro teatro.

De nuevo en San Sebastián. Parece que últimamente tengo buena suerte con el tiempo, me acompaña donde quiera que vaya con formato de sol no asfixiante. He venido invitado por el Ayuntamiento para inaugurar la Semana Grande, y me han dado una suite en el Maria Cristina que es más grande que mi casa en Madrid. Creo que voy a llenar el cuarto de toallas por el suelo y desordenar todos los muebles como haciendo ver a la gobernanta que he tenido una noche salvaje de sexo. Eso se llama aprovechar una ocasión, pero por el momento, no he visto forma alguna de satisfacerla, ni creo que la encuentre.
Aterricé ayer y decidí dar una vuelta por el boulevard para comprobar que los repartos eucarísticos son cada vez más intensos con los que no quieren la paz, y me parece bien. Parece que solo entienden ese lenguaje, y que además lo buscan. No se qué habrá de masoquista en esto, pero no son tan pocos como algunos dicen. Y todos se conocen, los de un lado y los de otro. Parece mentira pero las cosas siguen igual que cuando las dejé. El alcalde ayer me dijo que los grupos cada vez estaban más organizados, con los objetivos bien claros como hacía Napoleón antes de cualquier guerra.
Subí en un globo sobre la Concha. Y menudas vistas. Luego, los fuegos artificiales desde la terraza del Londres. Y menudo espectáculo. Finalmente, a dormir al hotel, y menudo coñazo. Tengo un trancazo de cojones que me ha impedido descansar en condiciones, y esta semana todavía me queda Málaga y su feria, Sanlúcar y sus carreras y León y sus ferias. Menudo recorrido.
Me paso el día viajando, saludando y sonriendo. Es mi trabajo. Pero un buen relaciones públicas no actúa, sencillamente cumple con su obligación. Para actuar en condiciones necesito un escenario a ser posible con mucho público. Porque quien de verdad me conoce, me pilla al vuelo. Pinocho se quedaba corto a mi lado (en todos los sentidos).
Últimamente estoy viviendo una obra de teatro permanente. Los actores y actrices se divierten es sus papeles. Pero yo no actuo como mero espectador, sino que a veces me integro en las secuencias hasta que me pillan y alguien me grita desde el fondo : “
¡¡oyes tu, vuelve al escenario que aquí no te ve nadie!!”
Me podría ganar un sobresueldo, que no me vendría mal. Pero empiezo a pensar que los que me rodean lo hacen gratis, como un reto del que no quieren escapar hasta lograrlo. Y a veces te engañan, y te hacen pensar que no están cumpliendo el papel de su vida, sino que lo sienten como tal. Pero como me enseñó JC en su momento, el teatro hay que vivirlo desde dentro, casi sentado en el centro del escenario y sintiendo como ellos actúan para ti.
No quiero más escenario que el que yo mismo me construya. Y estoy lejos de hacerlo, todavía.
viernes, agosto 12, 2005
Cuando la técnica tiene la culpa

La mayor parte de los trabajadores del centro de atención al cliente de Vodafone me conocen por la voz. En cualquiera de estos departamentos te puedo asegurar que existe una lista negra de clientes a los que nadie quiere coger el teléfono, porque saben con plena seguridad que la llamada supondrá un cabreo muchas veces injustificado. Normalmente suelo llamar para conocer el estado de la red. Y no es que me interesen las ondas hertzianas - aunque a veces me gustaría ser una de ellas, y estar todo el día volando - sino que mi preocupación tiene su fundamento en la ausencia de un mensaje o una llamada esperada. No juzgo a las personas, me limito a echar la culpa a la técnica. Y ellos lo saben muy bien.
Ayer se filtró en la prensa que el informe pericial sobre los daños físicos producidos en el agricultor de Roquetas de Mar (Almería) estaba incompleto. El fiscal de guardia dijo ayer que «probablemente fue por un error del fax» que se entregara a las partes el informe toxicológico con algunos puntos borrados, puntos que son determinantes a la hora de decidir si la muerte se produjo por la paliza recibida por los guardias civiles del cuartel. Lo realmente indignante es que da la casualidad (o la causalidad) de que las partes eliminadas aleatoriamente por el fax coinciden con las patologías que pueden causar una muerte inmediata.
Asi que por un momento, he recuperado la alegría pensando que en el servidor de mensajes de Vodafone existe un duende parecido al del fax de Roquetas. La prensa miente diciendo que hay 100.000.000 (cien millones) de mensajes al día en España. Estoy plenamente seguro que son 100.000.001, pero que hay algun o alguna hij@ de su madre que se dedica a borrar en el servidor ese mensaje que tanto espero y que nunca llega. Y por eso me odian. Porque todavía no han encontrado al culpable de tan aberrante idea. Pero ellos siguen buscando... y yo sigo llamando...
Tengo la solución. No hay nada como realizar un acto delictivo y punible y que entre a formar parte de un largo proceso judicial. Entonces todos los periódicos empezarán a investigar con alto empeño si existe algún fallo en cualquiera de las comunicaciones del propio proceso. Da por seguro que desapareceré de la lista negra de Vodafone. Aunque todo el mundo se entere de mi desamor, el mensaje finalmente llegará. Y entonces me daré cuenta, por fin, que no tengo nada que hacer en esta historia...
Echaremos la culpa a la técnica. ¿a quién si no?
martes, agosto 09, 2005
La pareja ideal: ¿se puede predefinir? ¿existe?
Me imagino que es algo por lo que todo el mundo ha pasado alguna vez. No corresponde a bichos raros, sino a personas con un cierto raciocinio que escriben, casi con sangre como dejando un legado, cómo es y como sería su pareja ideal.
A lo mejor tu no has hecho todavía este ejercicio, porque es probable que no hayas vivido lo suficiente para saber cual es el pastel que más te gusta. De todas formas, la vida sorprende a cada paso, y aunque alguna vez lo hayas dejado por escrito, el amor pasa a tu casa sin llamar, por lo que -tal y como están las cosas- te recomiendo no cerrar la puerta del todo . Luego ya habrá tiempo para borrar -como en el sudoku- o directamente quemar el dichoso papel un día frío de chimenea (sí, en el campo, con una tormenta furiosa que descargue su rabia mientras tu abrazas a quien hace desaparecer la tuya).
No se si valdrá para algo, porque lo último que quiero es una actuación de teatro barata. De todas formas, he escogido valores que son realmente difíciles de interpretar, por lo que no te recomiendo intentarlo. Ya tuve teatro en el pasado y me niego a ver de nuevo la escena entre cajas. Pues ahí va. A ver qué te parece:
A lo mejor tu no has hecho todavía este ejercicio, porque es probable que no hayas vivido lo suficiente para saber cual es el pastel que más te gusta. De todas formas, la vida sorprende a cada paso, y aunque alguna vez lo hayas dejado por escrito, el amor pasa a tu casa sin llamar, por lo que -tal y como están las cosas- te recomiendo no cerrar la puerta del todo . Luego ya habrá tiempo para borrar -como en el sudoku- o directamente quemar el dichoso papel un día frío de chimenea (sí, en el campo, con una tormenta furiosa que descargue su rabia mientras tu abrazas a quien hace desaparecer la tuya).
No se si valdrá para algo, porque lo último que quiero es una actuación de teatro barata. De todas formas, he escogido valores que son realmente difíciles de interpretar, por lo que no te recomiendo intentarlo. Ya tuve teatro en el pasado y me niego a ver de nuevo la escena entre cajas. Pues ahí va. A ver qué te parece:
- Inteligente. Creo que es la facultad más representativa de mi pareja. Es más, esto está muy relacionado con el humor. Me encanta el humor con dosis de inteligencia, no el humor fácil o malvado. Necesito alguien a mi lado que además tenga una gran intuición emocional. Que interprete mis gestos o mis miradas. Y eso, en gran parte, lo llamo inteligencia (que muchas veces es origen y causa de una personalidad arrolladora, y de lo que hoy en día hacen llamar la inteligencia emocional)
- Dominante con respeto. No soporto a la gente que se mueve con pasividad, que deja que le lleven en todo, que no expongan su opinión, que no hablen, o que no sepan mantener una conversación, que pasen desapercibidos, que no destaquen en nada en la vida, que no sean aficionados a nada.
- Que sepan ser romantic@s. Que conozcan lo que es un detalle. Que vivan su vida sabiendo que han decidido compartirla (esto no quiere decir que pierdan libertad, de hecho, creo que nunca llegaría a vivir con mi pareja. Prefiero que cada uno tenga su casa y que solo compartan la misma cama los fines de semana por ejemplo). Me encantan las sorpresas con creatividad. Me da lo mismo la calidad, pero todo ha de hacerse con ilusión. Me apasionan las personas que saben convencerte de algo que aman de tal forma que tú mismo llegues a amarlo. Me encanta la gente que cree y que apuesta por el amor en bruto. Que sueña con los príncipes de cuento. Que espera y no desespera.
- Debe tener unos valores morales mínimos . Debe saber diferenciar el bien del mal, lo bueno de lo malo. Debe tener un mínimo de sentimientos, saber reír y llorar cuando hay que reír y llorar, sentir cuando hay que sentir. Que no tenga miedo de que el resto les vea. Deben creer en la fidelidad como algo natural, no como una norma de convivencia. Si yo quiero a alguien quiero a ese alguien, y si deseo a otr@, algo está fallando (puede ser que no sea de por vida, pero algo está fallando y hay que solucionarlo).
- Si en algún momento algo falla, seguro que es en el peor momento, pero a pesar de esto, seguro que no trae consigo un mutismo. Con esto quiero decir que las cosas hay que hablarlas desde el primer día. Nadie puede adivinar si algo le gusta o no le gusta. Eso vendrá luego. Lo peor de empezar una relación es el principio, para mi es un coñazo. Sin embargo, estoy convencido que una pareja sobrevive gracias a que cada día conocemos algo nuevo deuestra pareja, algo no esperado, algo emocionante, algo que hace que el cariño perdure. Yo estoy convencido que soy mucho mejor ex novio que novio por este motivo. Y es que es muy fácil que la amistad perdure sin recibir nada a cambio….(sí, has leido bien , sin recibir nada a cambio)
- Respeto. Limpieza. Educación (estas palabras se explican por sí mismas). El respeto llevado al máximo. Base fundamental del éxito.
- Belleza interior y exterior. Mentiría si digo que el físico no importa. No me apetece despertar abrazado y pensar que sigo en las peores de mis pesadillas. Me encanta la gente que se arregla para una ocasión especial, que se ilusiona con su ropa y sus accesorios, que sabe combinar con un cierto gusto. No me gusta la gente que cuando ya está en pareja empieza a despreocuparse, deja de hacer deporte, engorda…. Debe ser todo lo contrario. Cada día debemos gustar más y lo que es más importante: gustarnos más. Porque si no, no seremos capaces de amar con las mismas ganas.
- Por último, que me quiera (un poco) pero que me quiera.
Pienso que es mucho. Que con la edad pasamos de tener 2 exigencias a tener 8. Que salen solas, como queriendo tener todo a la vez. Y lo que es posible, es posible, y lo que no es, ya vive en pareja. Feliz o no, pero de eso hablaré algún día.
¿y tu? ¿en cuántos puntos coincidimos?
Algún día me lo contarás... con una mirada.
domingo, agosto 07, 2005
Desde el FIB Heineken: Nunca se es suficientemente joven.
Llegué ayer, y todavía no he terminado de aterrizar. Es el festival más importante de música (de la de toda la vida) y 35.000 personas se juntan cada año aquí para corear con los grupos más clásicos y más modernos, los más alternativos y los que todavía tienen que definirse. Cinco escenarios para todos los gustos. Y mucha, mucha gente que va de un lado para otro como con ansia por recibir y percibir todo lo que aquí se ofrece.
El Festival Internacional de Benicasim Heineken (siempre me gustó llamar a las cosas por su nombre), lleva ya muchos años siendo referencia puntera a nivel mundial de lo que se cuece en este mundo tan cerca para algunos y tan lejano para otros. Lo que realmente me llama la atención no sólo es la mezcla de culturas musicales, que la hay, sino el poder observar con absoluta precisión todas las razas existentes en una juventud que cada día siento más mía (si estoy aquí será por algo).
Ayer a las 3 de la mañana (llevaba aquí desde las cuatro de la tarde), decidí marcharme a dormir tras muchas horas conociendo a la gente que me interesaba, incluyendo a los más absolutos líderes del pop rock actual. Algunos de ellos ya no perciben tu presencia y en cualquier momento del día pueden llegar a verte como uno de los 45.000 a los que están acostumbrados a saludar desde las alturas. Es como una fauna permanente que les persigue desde el mismo momento en que deciden abandonar sus camas. El caso es que el camino al hotel no era fácil, sobre todo por la longitud del mismo, pero se hizo sumamente divertido por los diferentes personajes con los que topaba en mi andadura.
En este tipo de macro eventos, la palabra taxi desaparece, y tienes que venir preparado para lo peor (que normalmente se suele limitar a recorrer a pie el camino de vuelta a casa). Lo malo es que por lo general sueles terminar agotado y con la cabeza embotada de tanta música y no menos sentimientos. Lo bueno, es que te da tiempo a desconectar para poder dormir con tranquilidad y relajación absoluta.
Y volviendo a mi regreso, a la salida vi algo a lo que hacía tiempo no me enfrentaba. Junto con miles de tenderos (no los de las tiendas, sino los de los campings de alrededor), pasé por un camino lleno de ofertantes de las más interesantes sustancias nunca consumidas por mi. Lo puedes llamar droga, diversión garantizada o sencillamente entretenimiento. A lo largo y ancho de una carretera de unos 200 metros oscuros pero seguros, los camellos se acercaban sigilosamente (siempre he tenido una cara que parece que atrae al vicio) para ofertarme todo tipo de nombres para muchos incomprensibles, y para otros simplemente necesarios.
La Guardia Civil (ahora tan de moda por usar métodos alternativos de uso de conducta) custodiaba la entrada y la salida del mercado, haciendo vista más que gorda de todo lo que allí se vendía o intercambiaba. Es como si la Autoridad, incluyendo aquélla más tradicional, estuviera concienciada para directamente pasar de todo lo que allí ocurría. Porque si no fuera por este tipo de eventos, probablemente Benicasim pasaría desapercibida para estos 35.000 fans que hoy llenan sus calles, y compran hasta a su madre si hiciera falta.
No digo que las drogas sean buenas, ni siquiera me atrevo a apoyarlas, pero también quiero dejar constancia que el nivel de buen rollo que aquí se vive, con todas esas tribus que me rodean sin saber muy bien qué soy o qué hago aquí, es digno de mencionar. Me encantaría poderlo comentar contigo, aunque me imagino que ahora preferirás estar tomando el sol en alguna playa, al otro lado de algún charco.
Con suerte, el próximo año podremos reírnos del camino de la droga con nuestras propias sustancias que aunque no estén a la venta, nos hagan llegar al hotel con una sonrisa en nuestras caras.
El Festival Internacional de Benicasim Heineken (siempre me gustó llamar a las cosas por su nombre), lleva ya muchos años siendo referencia puntera a nivel mundial de lo que se cuece en este mundo tan cerca para algunos y tan lejano para otros. Lo que realmente me llama la atención no sólo es la mezcla de culturas musicales, que la hay, sino el poder observar con absoluta precisión todas las razas existentes en una juventud que cada día siento más mía (si estoy aquí será por algo).
Ayer a las 3 de la mañana (llevaba aquí desde las cuatro de la tarde), decidí marcharme a dormir tras muchas horas conociendo a la gente que me interesaba, incluyendo a los más absolutos líderes del pop rock actual. Algunos de ellos ya no perciben tu presencia y en cualquier momento del día pueden llegar a verte como uno de los 45.000 a los que están acostumbrados a saludar desde las alturas. Es como una fauna permanente que les persigue desde el mismo momento en que deciden abandonar sus camas. El caso es que el camino al hotel no era fácil, sobre todo por la longitud del mismo, pero se hizo sumamente divertido por los diferentes personajes con los que topaba en mi andadura.
En este tipo de macro eventos, la palabra taxi desaparece, y tienes que venir preparado para lo peor (que normalmente se suele limitar a recorrer a pie el camino de vuelta a casa). Lo malo es que por lo general sueles terminar agotado y con la cabeza embotada de tanta música y no menos sentimientos. Lo bueno, es que te da tiempo a desconectar para poder dormir con tranquilidad y relajación absoluta.
Y volviendo a mi regreso, a la salida vi algo a lo que hacía tiempo no me enfrentaba. Junto con miles de tenderos (no los de las tiendas, sino los de los campings de alrededor), pasé por un camino lleno de ofertantes de las más interesantes sustancias nunca consumidas por mi. Lo puedes llamar droga, diversión garantizada o sencillamente entretenimiento. A lo largo y ancho de una carretera de unos 200 metros oscuros pero seguros, los camellos se acercaban sigilosamente (siempre he tenido una cara que parece que atrae al vicio) para ofertarme todo tipo de nombres para muchos incomprensibles, y para otros simplemente necesarios.
La Guardia Civil (ahora tan de moda por usar métodos alternativos de uso de conducta) custodiaba la entrada y la salida del mercado, haciendo vista más que gorda de todo lo que allí se vendía o intercambiaba. Es como si la Autoridad, incluyendo aquélla más tradicional, estuviera concienciada para directamente pasar de todo lo que allí ocurría. Porque si no fuera por este tipo de eventos, probablemente Benicasim pasaría desapercibida para estos 35.000 fans que hoy llenan sus calles, y compran hasta a su madre si hiciera falta.
No digo que las drogas sean buenas, ni siquiera me atrevo a apoyarlas, pero también quiero dejar constancia que el nivel de buen rollo que aquí se vive, con todas esas tribus que me rodean sin saber muy bien qué soy o qué hago aquí, es digno de mencionar. Me encantaría poderlo comentar contigo, aunque me imagino que ahora preferirás estar tomando el sol en alguna playa, al otro lado de algún charco.
Con suerte, el próximo año podremos reírnos del camino de la droga con nuestras propias sustancias que aunque no estén a la venta, nos hagan llegar al hotel con una sonrisa en nuestras caras.
martes, agosto 02, 2005
Un mar entre tú y yo.
José (un nombre absolutamente inventado, aunque habrá muchos que si identifiquen más), había encontrado a la persona ideal para el proyecto que muchos denominaban amor. Por primera vez en su vida, veía con claridad una luz al fondo del agujero de la búsqueda de sentimientos como antes jamás hubiera podido imaginar. Ella era perfecta, ni aun soñando la hubiera podido inventar. Pero no sabe a lo que se está enfrentando. Y cuando lo sepa, probablemente será demasiado tarde como para echar marcha atrás.
¿Cómo sobrevivir a una relación a distancia? Hoy me hago esta pregunta sabiendo que ayer me dieron la noticia que nunca hubiera querido escuchar. Otra relación que se apaga por unos miles de metros. Me recordó a mi post sobre los factores externos, aquellos sobre los que nada podemos hacer para mantener un equilibrio necesario en la pareja.
Vivimos en un entorno global, en el que de nada sirve tomar vitaminas contra la gripe en Madrid si en Barcelona se dedican a cultivar la cepa del virus con descaro. Porque lo que ayer era un mundo por recorrer, hoy es un paseo de un par de horas. Parece que la ciencia aplicada a la comunicación se empeña con fuerza en facilitarnos la vida, cuando a veces no hace sino complicárnosla más mediante la creación de sueños inalcanzables. Lo peor es que cuando ponemos en nuestras manos todo lo que nos ofrece este mundo veloz no asumimos las consecuencias que sobre nuestra integridad física (y a veces moral) pueden aparecer.
Por experiencia te lo digo. Una relación a distancia tiene muchas cosas buenas. La emoción que aparece en los primeros meses de cualquier idilio se multiplica por tres. Y lo que es peor, es capaz de mantenerse en el tiempo casi hasta el infinito. Y digo casi, porque tarde o temprano van asomando necesidades que jamás pensaste que pudieran aparecer. Al principio incluso ves con optimismo y benevolencia la propia relación. Pudieras afirmar incluso, que es la mejor forma de mantener una pareja mucho tiempo. Soy de los que piensa (algunas parejas amigas así me lo confirman) que la distancia moderada ayuda a tener una continuidad. Algunas de estas parejas viven separadas entre semana para juntarse los sábados y domingos, donde debe producirse una chispa cercana a una explosión nuclear. No es mala idea, y la respeto. Pero hay muchos miércoles (por poner un día), donde necesitamos sentir que hay alguien a nuestro lado. Y eso, con dos mil Kilómetros de distancia, está complicado (aunque no imposible, que se lo pregunten al Mystere de Alfonso Guerra, no por amor, sino por una corrida de toros... esto va de cuernos).
Sé que a veces la vida es una putada y no nos queda opción para elegir (por ejemplo, cuando inmersos en una relación duradera se produce una oportunidad de trabajo en el extranjero). Pero el futuro de dos personas está en juego, y cualquier decisión ha de ser tomada con toda la cautela necesaria. Otras veces, puedes prolongarla indefinidamente en el tiempo. Pero ni con todo el dinero del mundo, y aunque duela, podrás recibir un beso en condiciones.Y es que cuando jugamos con sentimientos, Albacete puede estar al lado, o tremendamente lejos.
A ver cuándo tenemos un aeropuerto cerca que nos ayude a sobrepasar el mal trago de tener un mar entre tú y yo.
P.d.: Este post va dedicado a M, por haber tomado la más dura de las decisiones, y a A, por si acaso debe tomarla en ese país asiático, que cada vez está más cerca.
¿Cómo sobrevivir a una relación a distancia? Hoy me hago esta pregunta sabiendo que ayer me dieron la noticia que nunca hubiera querido escuchar. Otra relación que se apaga por unos miles de metros. Me recordó a mi post sobre los factores externos, aquellos sobre los que nada podemos hacer para mantener un equilibrio necesario en la pareja.
Vivimos en un entorno global, en el que de nada sirve tomar vitaminas contra la gripe en Madrid si en Barcelona se dedican a cultivar la cepa del virus con descaro. Porque lo que ayer era un mundo por recorrer, hoy es un paseo de un par de horas. Parece que la ciencia aplicada a la comunicación se empeña con fuerza en facilitarnos la vida, cuando a veces no hace sino complicárnosla más mediante la creación de sueños inalcanzables. Lo peor es que cuando ponemos en nuestras manos todo lo que nos ofrece este mundo veloz no asumimos las consecuencias que sobre nuestra integridad física (y a veces moral) pueden aparecer.
Por experiencia te lo digo. Una relación a distancia tiene muchas cosas buenas. La emoción que aparece en los primeros meses de cualquier idilio se multiplica por tres. Y lo que es peor, es capaz de mantenerse en el tiempo casi hasta el infinito. Y digo casi, porque tarde o temprano van asomando necesidades que jamás pensaste que pudieran aparecer. Al principio incluso ves con optimismo y benevolencia la propia relación. Pudieras afirmar incluso, que es la mejor forma de mantener una pareja mucho tiempo. Soy de los que piensa (algunas parejas amigas así me lo confirman) que la distancia moderada ayuda a tener una continuidad. Algunas de estas parejas viven separadas entre semana para juntarse los sábados y domingos, donde debe producirse una chispa cercana a una explosión nuclear. No es mala idea, y la respeto. Pero hay muchos miércoles (por poner un día), donde necesitamos sentir que hay alguien a nuestro lado. Y eso, con dos mil Kilómetros de distancia, está complicado (aunque no imposible, que se lo pregunten al Mystere de Alfonso Guerra, no por amor, sino por una corrida de toros... esto va de cuernos).
Sé que a veces la vida es una putada y no nos queda opción para elegir (por ejemplo, cuando inmersos en una relación duradera se produce una oportunidad de trabajo en el extranjero). Pero el futuro de dos personas está en juego, y cualquier decisión ha de ser tomada con toda la cautela necesaria. Otras veces, puedes prolongarla indefinidamente en el tiempo. Pero ni con todo el dinero del mundo, y aunque duela, podrás recibir un beso en condiciones.Y es que cuando jugamos con sentimientos, Albacete puede estar al lado, o tremendamente lejos.
A ver cuándo tenemos un aeropuerto cerca que nos ayude a sobrepasar el mal trago de tener un mar entre tú y yo.
P.d.: Este post va dedicado a M, por haber tomado la más dura de las decisiones, y a A, por si acaso debe tomarla en ese país asiático, que cada vez está más cerca.
