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sábado, noviembre 19, 2005

 

Cómo dejar de fumar con éxito

Con un par de huevos. Fundamentalmente así. Y pegándote de leches mentalmente cada vez que algo o alguien te recuerda o te ofrece caer de nuevo en tal absurda decisión. Porque no he visto en mi vida una forma más rápida de medir la inteligencia como ésta. Un buen día me levanto y digo que ya no puedo más, que me muero de asco cada vez que huelo mi ropa o entro al salón de casa después de una noche solitaria. Ya está bien. Y me encantaría que supieras cómo entré dentro de este mal arte y cómo hace tiempo ya decidí salir de él como quien abandona una maleta vieja y llena de malos recuerdos en una estación de tren. (Nunca entendí la cantidad de maletas y objetos que se encuentran en los aeropuertos y que luego nadie reclama. ¿será por esto mismo?).

Desde muy pequeño (con tan sólo once años), mis padres me mandaban todos los veranos a aprender inglés a algún pueblo perdido de la costa británica. Recuerdo perfectamente cómo todos los niños que me acompañaban lloraban desconsoladamente en el avión que nos llevaba a Heathrow mientras que yo disfrutaba de cada segundo de libertad. El hecho de ser un mico y no destacar lo suficiente dentro del grupo me hizo tomar una decisión de las más estúpidas que he tomado en mi vida. Engancharme a una cajita blanca con unos cigarrillos también blancos en su interior. Absurdo. Con solo 13 años, ya me fumaba casi un paquete de Marlboro lights al día. Y lo peor, es que tenía que gastar gran parte de mi paga semanal en este vicio. Si sumara la cantidad de dinero gastado en semejante gilipollez, hoy ya tendría para la entrada de una casa (aunque fuera en un pueblo perdido de ávila, para desconectar del todo los fines de semana)

Pero se acabó. No pienso volver a hacerlo, y si me queda algo de lo que engancharme que sea algo de lo que pueda estar orgulloso, alguien que tenga un nombre y un apellido. Porque las cosas materiales no sienten. Ni siquiera te responden en los momentos que más lo necesitas. Además estoy seguro que la persona que esté a mi lado me podrá suplir millones de pitillos que absurdamente desaparecían mientras el humo iba invadiendo mi organismo. Es una forma de ser más fuerte ante la vida, de luchar contra algo que no da lugar a ningun tipo de entendimiento. Que nos engancha y nos destrulle como la peor droga. Que no nos deja la libertad suficiente que todos demandamos y añoramos. Fuera mecheros, a la basura con ese cenicero horroroso que ensuciaba la decoración del salón y hacía recordar tu debilidad cada segundo.

Hoy soy más feliz conmigo mismo, y mi cuerpo, después de 10 días, está respondiendo como esperaba. Mi alma sigue igual de sola, pero mucho más fuerte para afrontar lo que tenga que venir sin estar enganchada a nada. Así que si mientras me lees estás llenando la habitación de un humo blanco engañoso piensálo dos veces, recapacita y abandona de una puñetera vez algo que jamás te podrá dar una pizca de felicidad. No te engañes. Se tu, y verás como después de tirar a la basura todo esa metralla sientes que tu orgullo crece por un simple NO. Una decisión que a tiempo y bien tomada te hará ver la vida con otros ojos, con otro olfato, y con un corazón repleto de aire para recibir y dar todo lo que te mereces. Que así sea.

martes, noviembre 15, 2005

 

Una forma de olvidar como otra cualquiera

Llegamos a la capital hispalense justo a la hora de comer, con el tiempo suficiente para dejar las maletas en el magnífico hotel AC Ciudad de Sevilla, instalado en un antiguo palacete del centro de la ciudad. Mi conversación en el AVE con K estuvo centrada en el post anterior – que lo fui escribiendo mientras ella se empapaba de la prensa-, en cómo tener un sexto sentido para saber si alguien nos engaña o no y no caer en los mismos errores que tanto nos han hecho sufrir.

Haciendo un stop en el camino, me encantan todos los comentarios que me dejáis, y cuando digo todos, también entran aquéllos que son motivos de crítica anónima y de cuya autoría tengo alguna que otra sospecha, pero que me gustan igual que los positivos y de ánimo.

Quedamos a tomar el aperitivo con A en el José Luis de la Plaza de Cuba, que celebraba con nosotros su 30 cumpleaños. Yo cuando sea mayor quiero llegar a su edad con su ánimo– no sé si se puede ir marcha atrás en el tiempo -, y sobre todo, con su cara de inocencia interrumpida a veces por parejas que se cruzan en su camino, y que, como a muchos de nosotros, dejan huellas de las que aprender, y con las que llorar en la más absoluta soledad . El primer sol del otoño nos daba plenamente animando nuestro color cetrino hasta que llegó gran parte del grupo para irnos a comer un arroz en Casa López. Una mesa de 18 personas donde sólo había 2 mujeres con el suficiente carácter como para dominar al resto de la mesa con una sola mirada arrebatadora. Y allí empecé a tener uno de mis nuevos encuentros con el alcohol, esta vez en forma de vino mezclado con un whisky ginger ale que sirvió para rematar mi tono deseoso de olvidar y tener la mente ocupada.

Y de allí, una vez más, al Boss, sitio de moda por muchos años, y centro de reunión de la gente joven bien de la ciudad – algunos con cincuenta- con amplio poder de decisión sobre el futuro, el presente y – con sus comentarios – el pasado de Sevilla y de Andalucía (recordemos que el circuito Marbella Sotogrande Tarifa Vistahermosa Jerez Sevilla es el único posible para entrar a formar parte de círculo tan reservado). Un flamenco estupendamente interpretado con el que bailamos y reímos, y una barra abierta que me ofrecía el sistema más rápido para olvidar mis pensamientos y volar con mi imaginación. Al fin y al cabo, Sevilla es un pueblo con 4 calles, y no hace falta presentarse para que sepan quién eres y de dónde has venido. Inexplicablemente para una ciudad como ésta, los círculos de amistad son terriblemente cerrados, lo que a su vez impide aproximarse con sigilo sin ser visto y – como no- sin ser comentado (da igual hombres o mujeres, allí tod@s hablan, tod@s opinan). Buena gente que se controla, que quiere hacerte feliz con una sonrisa o un truco de magia, o sencillamente con tu rumba preferida que hace mover tus pies acompañados del ritmo de tu compañer@ de vuelo sin motor. Porque allí se bebe mucho, sin llegar al ridículo (bueno, alguno que otro dejó entrever su cociente mental con algún comentario sobre un disco recién tostado).

¿Beber para olvidar o para divertirse? Como decía K, a nosotros no nos hace falta cogernos el pedo del siglo para pasarlo bien. En cambio, no quiero que digan “Sue Ellen ha vuelto a beber” cuando intento enfrentarme en dura batalla con lo que dicta mi mente en su particular guerra contra mi corazón. Gracias a todos los que aquella tarde – llegué destrozado al hotel a la media noche- hicisteis que por un momento, olvidara todo lo acontecido en la semana, mis tres días de duro trabajo en Ámsterdam, y algún comentario desacertado pero desafiante en este blog que hoy quiero compartir contigo.

(Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros)
Hermann Hesse, escritor suizo.

sábado, noviembre 12, 2005

 

Con lo fácil que es hablar claro

Tres largos días en Ámsterdam, con horas de trabajo absurdo de reunión en reunión. Parece que ahora se está poniendo de moda en Europa la idea de llevarte a un restaurante donde tú mismo cocinas lo que vas a comer después. Ya estuve en Frankfurt en uno parecido, pero jamás llegué a pensar que iban a llegar tan lejos como para hacer lavar a los clientes los cacharros y platos usados. Para eso me quedo en casa. Poco más que contar de esta maravillosa ciudad.

Y no lo entiendo. Ya no sólo la gente no sabe comprometerse, sino que además no sabe cómo decirte que no quiere saber más de ti en lo que les queda de vida. Un silencio enorme por respuesta. Y yo miro atentamente el teléfono esperando que por un momento desaparezca el salvapantallas y aparezca un mensaje esperado que simplemente me pregunte cómo estoy y me diga que tiene ganas de verme. Decía mi padre que no se pueden tener dos dolores a la vez, y yo traslado esto mismo a mis pensamientos para así poder asegurar que la felicidad es solo una, aunque esté llena de momentos que actúan individualmente y por separado.

La verdad es que no debemos poner esperanzas en alguien tras una primera cita, pero daría todo por alguien que me enseñara a frenar mis sentimientos, a rechazar los mensajes que aparecen en mi mente dando unas esperanzas que sin duda hoy aparecen infundadas en un infinito, que parece ser eterno.

Por fin conocí a alguien pero tal y como ha llegado – de la nada – se ha ido, se ha esfumado a un lugar lleno de silencio y de personas mudas que no son capaces de expresar sus sentimientos aun sabiendo que estos mismos sentimientos están tremendamente lejanos de los tuyos. Quiero que me digan la verdad desde el primer momento. Pero siempre pasa igual. Un polvo rápido y una despedida fría donde te hacen ver que la vida está llena de incongruencias difíciles de entender. Lo tuve que presuponer al saber que no se quiso quedar a dormir, cuando la cama invitaba a ello. Pero mi mente está pervertida por historias de amor satisfactorias que me llegan como finales de película irreales. Y ahí está mi gran problema. Ese enorme deseo pasional de tener algo con alguien, por fin. Qué mal me maleducaron. Ya va siendo hora de quitarme la cinta de los ojos y ver que realmente se puede disfrutar del sexo puro y duro sin necesidad de pensar por un momento que al final tendremos como fin de fiesta un simple abrazo que nos demuestre que hay algo más después de tanto sudor y jadeo. Pues eso que me llevo. Algun@s ni siquiera tienen la oportunidad de satisfacer sus deseos más ocultos.

Bueno, hace una semana ni siquiera hubiera podido imaginar que podría escribir un texto ni siquiera parecido a este. Pero esto del blog me ayuda a contarte mis sentimientos y presupongo que sirve también para quitarme la mala leche que ahora tengo encima.

Una vez más, me dirijo silenciosamente con la música de Blunt hacia Sevilla con K. Pero hoy es sábado y nos han invitado a una fiesta de cumpleaños que aparenta ser divertida y tremendamente interesante. Intentaré ocultar las lágrimas que nunca salieron y pensar que los sevillanos no tienen culpa de mis desastres amorosos. La ilusión jamás se pierde, pero podrían avisar y hablar claro desde el primer momento. De eso se trata.

sábado, noviembre 05, 2005

 

Táctica y Estrategia.

Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es hablarte y escucharte
construir con palabras un puente indestructible

mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos no haya telón ni abismos

mi estrategia es en cambio más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo
ni sé con qué pretexto por fin me necesites.

Mario Benedetti.

Ayer por la noche estuve cenando con un grupo de amigos muy agradable (Chicos: C,G, y J. Chicas: P, M y M). El entorno era inmejorable, un restaurante que sigue sin pasar de moda y que con el paso de los años continua en su afán de producir momentos cargados de romanticismo y buena conversacion. Se llama La Parra, y está en la calle Montesquinza de Madrid. Mi entrecot estaba duro como una piedra, pero quiero pensar que el cocinero tuvo un mal día a la hora de elegir la carne, porque el sitio me sigue gustando como el primer día.

Estuvimos hablando, entre otras muchas cosas, de las lecturas que escogeríamos para una boda (una de las alli presentes ha decidido dar el gran paso de su vida y está al borde del ataque de nervios, preparando todo lo que una celebración así conlleva). Pues bien, ella me ha elegido para leer un texto durante la ceremonia. Siempre he dicho que como algún día me canse del marketing, me dedicaré al doblaje. Dios me ha dado una buena voz además de muchas otras cosas.... Al tema. Que les dije que por qué no me dejaban leer lo que yo quisiera, y les propuse este poema de Mario Benedetti, que siempre me ha puesto la piel de gallina. Ninguno de ellos lo conocía, así que mi obligación es dejarlo aquí escrito y que se emocionen con su lectura, como yo lo hice la primera vez que lo descubrí.

Muchos dicen que la estrategia fue un concepto creado por Napoleón en sus campañas de guerra. Muchos años después, el fabuloso escritor Benedetti, hacía uso de la misma para plasmar en pocas palabras la situación de un amor que sin duda, no era correspondido. Parece mentira cómo puede cambiar el cuento. Se sigue confirmando que de la guerra al amor hay un paso, y este se hace infinitamente más pequeño cuando se trata de pasar del amor a la guerra. Táctica y Estrategia. Guerra y amor. Cosas tan cercanas y con objetivos tan opuestos.

Construir. Es lo que hace él quiso hacer con su relación, y lo que deberíamos hacer nosotros cada segundo de nuestras vidas. Construir con fuertes vigas , no con andamios temporales y débiles. Al paso que voy, terminaré dando un master sobre cómo okupar una casa abandonada de forma permanente. Sin ensuciarse las manos ni preocuparse por la solidez del cemento. Eso de la construcción no va conmigo... por ahora. ¿Será porque me falta con quién hacerlo?

martes, noviembre 01, 2005

 

Con un poco de música

Están poniendo en Telemadrid Sonrisas y Lágrimas. La verdad es que yo no hubiera encontrado un título mejor para traducir al original, aunque no tenga nada que ver. The sound of music es del año 1965, tuvo cinco oscars, y todavía me emociona. Debe ser que no tengo un buen día. Combino la visión de la película con el último disco de James Blunt, y su famoso tema You are beautiful. Insisto en que no debo tener un buen día. Tengo la esperanza de que algun amigo me llame para ir a un cine o cenar algo porque no se si seré capaz de soportar otro día más en casa, con mi soledad. Esperando a que la llamada se produzca, tengo la extraña sensación de pensar que luego no saldré, como niño de 3 años que se queja por algo que no tiene y pasa de ello -irremediablemente- cuando ya lo posee en sus manos. Es ley de vida y así de maleducados estamos.

La verdad es que no se si podría tener una vida sin música. Me ayuda a continuar por los caminos llenos de baches, y me hace cantar a viva voz en el coche nuevo en mitad de un atasco en la M30. Recientemente descubrí a Keane en uno de los festivales para los que trabajaba, y ahora lo pongo cada día al levantarme, pensando que tiene letras que se reinventan cada día. Me pareció algo similar cuando fui al estreno de "Hoy no me puedo levantar". Tantas veces escuchando sus canciones y cuanto significado desconocido que descubrí aquél día. Por eso me gustó tanto, porque entonces fui capaz de ver situaciones por las que jamás pensé que podría pasar. Pero tuve una juventud donde gracias a Dios pude descubrir muchas cosas, situaciones que se reflejan perfectamente en una esceanografía estupenda de la mano de Nacho Cano.

Me molestan los días festivos entre semana donde no me he cogido puente. Tengo la sensación de que son caramelos que te ponen en la boca y que cuando más estás disfrutando de ellos, te hacen escupirlos para volver a una realidad ausente de diversión. Pero la música me ayuda a pasar mejor la tarde, a leer más y mejor, a pensar sobre mi futuro, y a encontrarme un poco más conmigo mismo. La verdad es que tengo canciones que me recuerdan situaciones de las que en su momento quise huir, pero ahora las recuerdo con una tímida sonrisa en los labios que me indican que no fue para tanto. Letras desgarradoras y tremendamente tristes. Situaciones que vivía en paralelo donde unos se iban para siempre y otros se quedaban irremediablamente a mi lado... Como si de un tren se tratara, las estaciones van pasando, gente que baja y sube, pero la música me sigue acompañando en todo el trayecto.

Ayer por la noche disfruté de una cena estupenda en casa de una amiga con un grupo pequeño de gente que sé positivamente que está a mi lado y que me cuida. Esto me debería bastar para estar algo mejor, para llenar mi mente de otros temas por los que sin duda merece la pena luchar cada segundo de nuestro tiempo. Es como si con el paso de los años, te dieras cuenta de la cantidad de situaciones en las que el disfrute es casi una obligacion, una tarea que debes ponerte en los primeros minutos de cada día después del infernal ruido del despertador.

¿y a ti? ¿la música te ayuda a continuar? ¿te acompaña en tus momentos más tristes? ¿te ayuda a bailar como si te hubieran metido una batidora a máxima velocidad en tus entrañas y así poder desconectar del mundo? ¿lloras porque te recuerda a alguna situación vivida? ¿cantas en la ducha? ¿te hace compañía en tus períodos de charla con la soledad?

Sigo escuchando el disco de James Blunt, y me parece estupendo. Déjame que te lo regale la próxima vez que te vea.

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