viernes, marzo 24, 2006
Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite.

Parece mentira lo sadomasoquistas que podemos llegar a ser. Si ya tenemos dificultad en encontrar pareja, además buscamos (y encontramos) objetivos imposibles de alcanzar. Personajes con corazones ocupados o no preparados, que viven en su mundo fantástico de Yupi dispuestos a que tú aparezcas en su vida y darte una patada a la primera de vuelta. Y nosotros picamos como moscas. Una y otra vez.
Hace ya tiempo una amiga se enamoró locamente de lo que ella pensaba que era el hombre ideal: Recién llegado a la cuarentena, con ese punto de abandono de una juventud tardía pero con avisos de madurez, un atractivo y absolutamente irresistible con una simpatía natural de conquista permanente. Y soltero (soltero entendido no sólo como no ocupado, sino también como ausencia de anillo de compromiso en su larga historia personal). Vamos que si yo tuviera todas esas cosas, seguro que no estaba aquí escribiéndote. Pues bien, mi amiga , que tampoco se quedaba corta en cualidades, aunque si te puedo decir que llevó anillo en su momento, cayó en sus garras hasta descubrir la más absoluta de las inmadureces: la indecisión y el miedo.
Saber tomar decisiones. Algo que hacemos cada día miles de veces desde que despertamos hasta que apagamos la tenue luz de la mesilla de noche tras haber dejado el eterno libro que nos hace cerrar los ojos. Escoger en la estantería entre miles de camisas de cuadros o llamar a un amigo para ir a tomar una Heineken. Así de fácil. Pues no todo el mundo puede. Como si de un puzzle se tratase, la vida nos da continuamente nuevas piezas que vamos colocando sigilosamente hasta que llega una que lo desbarajusta todo. Y casi siempre es porque un o una manazas quiere formar parte de tu juego, sabiendo desde el primer momento que no tiene nada que hacer. Y es que hay gente que se levanta por la mañana diciendo: “hoy me propongo como objetivo tocar las pelotas a alguien” . Oye, y lo consiguen. Olé tus huevos.
Además de encontrarnos con semejantes personajes en nuestros caminos de la vida, mis padres contribuyen positivamente a incrementar mi nivel de locura emocional: insisten en pensar que todas las amigas que llevo a comer están locamente enamoradas de mi. Y por tanto no entienden por qué no decido casarme con ellas. Me temo que necesito alguien que les de una lección magistral para diferenciar entre el amor y lo que es ceguera, ya que empiezo a pensar que aunque no tienen nada en común, para ellos es la misma cosa (..) . A este paso voy a terminar con una locura difícil de esconder , que espantará a la gente con la que logre cruzarme y hará de mi un apestado social. Y entonces mi psicólogo se preguntará cómo coño he llegado a ese estado. Y yo le responderé : “Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite”. Ay Dios.….
domingo, marzo 19, 2006
Un poco de sueño, por favor.
De nuevo en Madrid, que hoy me recibe más fría y lluviosa que cuando la dejé. Es que no se puede quedar sola esta ciudad, porque en cuanto desaparezco, parece que ni Dios la cuida y es lo que pasa después de un abandono como el de este fin de semana. ¿Dónde se ha ido la gente? ¿no quedamos en que este era un pequeño puente y que estaba prohibido salir? Pues nada, que me han vuelto a abandonar.
Las fallas de Valencia bien gracias. Si algún valenciano me lee, que deje de hacerlo. Con seguridad que voy a perder a más de un lector, pero es que voy a intentar no volver en lo que me queda de vida. Ya lo prometí una vez, pero esto del mundo de las Relaciones Públicas y la política es lo que tiene. Que tenía que trabajar desde el balcón del Ayuntamiento quisiera o no. Y para allá que me fui, no sin antes realizar los 2 kilómetros que separan el nuevo parking 4 de los fingers de air nostrum. Parece que el gobierno quiere utilizar el número cuatro como "hipnotizador tocapelotas". Lo hacen con el canal polanquista y ahora con este nuevo edificio maldito. La próxima vez, llego antes andando.
Para saber si algo relacionado con las fiestas valencianas te va a joder, debes aprender un poco de su lengua. La regla es sencilla: todo aquello que acabe con a acentuada, te jode vivo. La mascletá, la cremá, la despertá y similares se crearon por unos depravados sordos y sin corazón ni nada que se le parezca . No he vivido en mi vida una situación igual. Casi 4 días y cuatro noches sin poder dormir, porque a la gente lo que más le puede divertir es ponerte petardos en el culo mientras intentas liarte con la almohada - desgraciadamente también allí intenté dormir sólo -. Deseando llegar a una ciudad donde no me sometiera a la invasión de cazas americanos cada dos minutos. Y parece que hoy Madrid me agradece mi visita con un silencio casi sepulcral.
Menos mal que estos viajes me sirven para conocer a gente maravillosa, que me invita amablemente a vivir su cultura y sus tradiciones, aunque yo desee volver con rapidez a mi cama del hotel. Es que debo dejarme querer, y no se cómo hacerlo. Estoy ampliando una agenda como un marinero con contactos en cada puerto. Algún día sacaré provecho.
Y mientras el tiempo pasa, la juventud desaparece, el Guadiana sigue ocultando su cauce cada mes, y la las inseguridades se llevan mejor montado en un caballo. Y quien quiera entender que entienda, y quien no que intente ser feliz. De eso se trata. Me espera una semana de infarto, y voy a intentar sobrellevarla con la mejor de mis sonrisas.
Las fallas de Valencia bien gracias. Si algún valenciano me lee, que deje de hacerlo. Con seguridad que voy a perder a más de un lector, pero es que voy a intentar no volver en lo que me queda de vida. Ya lo prometí una vez, pero esto del mundo de las Relaciones Públicas y la política es lo que tiene. Que tenía que trabajar desde el balcón del Ayuntamiento quisiera o no. Y para allá que me fui, no sin antes realizar los 2 kilómetros que separan el nuevo parking 4 de los fingers de air nostrum. Parece que el gobierno quiere utilizar el número cuatro como "hipnotizador tocapelotas". Lo hacen con el canal polanquista y ahora con este nuevo edificio maldito. La próxima vez, llego antes andando.
Para saber si algo relacionado con las fiestas valencianas te va a joder, debes aprender un poco de su lengua. La regla es sencilla: todo aquello que acabe con a acentuada, te jode vivo. La mascletá, la cremá, la despertá y similares se crearon por unos depravados sordos y sin corazón ni nada que se le parezca . No he vivido en mi vida una situación igual. Casi 4 días y cuatro noches sin poder dormir, porque a la gente lo que más le puede divertir es ponerte petardos en el culo mientras intentas liarte con la almohada - desgraciadamente también allí intenté dormir sólo -. Deseando llegar a una ciudad donde no me sometiera a la invasión de cazas americanos cada dos minutos. Y parece que hoy Madrid me agradece mi visita con un silencio casi sepulcral.
Menos mal que estos viajes me sirven para conocer a gente maravillosa, que me invita amablemente a vivir su cultura y sus tradiciones, aunque yo desee volver con rapidez a mi cama del hotel. Es que debo dejarme querer, y no se cómo hacerlo. Estoy ampliando una agenda como un marinero con contactos en cada puerto. Algún día sacaré provecho.
Y mientras el tiempo pasa, la juventud desaparece, el Guadiana sigue ocultando su cauce cada mes, y la las inseguridades se llevan mejor montado en un caballo. Y quien quiera entender que entienda, y quien no que intente ser feliz. De eso se trata. Me espera una semana de infarto, y voy a intentar sobrellevarla con la mejor de mis sonrisas.
viernes, marzo 03, 2006
Volviendo a casa con la fallera mayor

Sé que llevo tiempo desconectado del mundo. Mis amigos me acusan de absentismo familiar y yo les acepto la denuncia. Pero es que estos jefes nuevos que tengo han visto en mi un diamante en bruto y no me dejan quieto. Cuando llegas a tales niveles de trabajo, siempre piensas en lo pringado que puedes llegar a ser, pero también te preguntas quién realizaba estas cosas antes, y deduces la triste conclusión de que en el pasado, ni Dios se había preocupado por nada de lo que hoy ya consideran imprescindible para la compañía. Y ahí entro yo, y ahí se acaba mi tiempo. Pero voy a intentar estar más con vosotros, porque no os mereceis esta gran ausencia.
Tuve mi primer encuentro con la T4 de Madrid. En palabras del comandante del vuelo de Air Nostrum que nos llevaba a Valencia, Dios quiera que no ocurra nada más, porque con el caos que tienen en control, un retraso es lo más deseable que nos puede pasar. La terminal es digna de ser vista y recorrida. Un museo moderno con los últimos avances arquitectónicos. Muchas cabezas pensantes que hacen que los viajeros suban y bajen sin parar hasta llegar a un finger interminable que desemboca en un avión que con suerte se dirige a tu destino. Y una gotera que aparece en la puerta 87 sin que esté lloviendo. Me preocupa, porque con toda esta arquitectura moderna los baños los tienes justo encima y paso de seguir pensando en los recorridos acuíferos....
El caso es que me fui a la tierra de la paella y tuve un fugaz encuentro con la fallera mayor de este año, Lucía Gil Raga. Nunca había conocido a una tía más cañón vistiendo algo más ridículo. Luego me confesó que es imposible estar guapa con esa especia de paelleras que salen de las orejas y ese traje absurdo con capas de gomaespuma que lo abullonan haciendola inmediatamente reina del antimorbo. Pero ella aceptaba con una cierta resignación. Y es cuando scarbas, te enteras que para ser fallera el padre de la criatura en cuestión tiene que tener mucho mucho dinero, y durante un año, toda la comunidad valenciana tiene puesto sus ojos en la pobre mujer (muchas veces niña), en edad casadera. De ahí que algún miembro político de ese partido de la doble p se separara hace unos años por mirar con demasiados esas enaguas calenturientas. (sigo explicándome qué harán para echar un polvo con tanta falda)
Con respecto a mi soltería, pocas cosas han cambiado. Siguen produciéndose enormes casualidades que me invitan a pensar que debo jugar más a la lotería y aventurarme menos en esto del amor. Al menos los y las que están alrededor me consuelan diciéndome que el mercado está fatal, y no se dan cuenta que esa misma exposición que ellos y ellas tienen la sufro cada día en mi personal encuentro con la realidad. Esto me obliga a insistir en el tema de los juegos de azar. Me voy a hacer millonario de un momento a otro y esto tengo que vivirlo como sea. Solo o en compañía no voy a esperar ni un segundo más a desenmascararme y aparecer ante las cámaras con 16 millones de euros en el bolsillo. Porque pienso contarlo. No me callaré aunque me lo exija mi abogado.
En cambio, en el polo opuesto, cada vez veo más opciones para tener sexo seguro, con pivones difíciles siquiera de pensar en tus sueños más eróticos. Pero es sólo eso. Egoísmo exagerado y muy conseguido. Tan conseguido que ni siquiera hace falta intercambiar los nombres. Y yo con mi estúpida doctrina opusina que no me lleva a ningún lado. Pues habrá que cambiar más y apostar por el 34. Buenas noches y buena suerte.
