domingo, febrero 25, 2007
Culturizando mi vida

Muchos de mis amigos piensan que tengo un principio claro de esquizofrenia que me invita a comprar compulsivamente cada vez que entro en una tienda de discos, libros o películas. Si que es verdad que muchos de estos pequeños caprichos permanecen todavía con esos plásticos imposibles de quitar, pero en el fondo, todo se debe a un deseo oculto de tener más tiempo de ocio. Aunque sabiendo que queda menos de un mes para el buen tiempo que sin duda nos invitará a salir más de casa, me temo que cada vez lo veo más difícil… montaré una tienda de reventa o colgaré un “cofre” completo en ebay.
La compra ha sido sencilla. Algo más de cien euros en una bolsa que tenía la primera temporada de Prison Break, dos discos de versiones de Rod Stewart, los grandes éxitos de Luz Casal – que espero que mejore su salud, porque me encanta su voz-, una película que me apasionó (el Jardinero Fiel), el último premio Nadal (Felipe Benítez y su Mercado de espejismos) y unos dvd vírgenes para crear copias de seguridad del nuevo portátil. No se si es locura, pero prefiero gastarme en esto el dinero que en una máquina tragaperras. Vamos, que creo que llevo mejor esta supuesta y cara esquizofrenia que la tan temida ludopatía en la que espero no caer jamás.
Ayer cenamos en El Comité. A pesar de que la comida es estupenda, rollo bistrot francés, y el servicio bastante simpático, el restaurante no me termina de convencer. La belga que te atiende con acento fingido me recuerda a Mayra Gómez Kemp con la mejor de sus sonrisas. La gente parece sacada de la misa de Carmelitas de una. La decoración es rancia, recargada y aburrida. A pesar de lo malo, devoramos un Magret de pato, un Chateaubriand tierno, y un foie que quitaba el hipo. Carnívoros por naturaleza. Me voy a imponer salir a cenar a solas con mi pareja al menos una vez cada dos semanas. Creo que es fundamental para la salud psíquica y física y para la felicidad de ambos.
Una pareja de novios cercana está a punto de hacer 8 años. A mi me parece todo un triunfo, algo que jamás pensé que iba a pasar (ni por ellos, ni siquiera por mi). Pero la vida me sonríe aunque el trabajo me escupa a la cara. Con una pareja así, y una colección de libros, discos y películas que ver, toda una vida por delante. Hoy mucho más que ayer, y seguro que mucho menos que mañana. Sin dudarlo ni un segundo.
La compra ha sido sencilla. Algo más de cien euros en una bolsa que tenía la primera temporada de Prison Break, dos discos de versiones de Rod Stewart, los grandes éxitos de Luz Casal – que espero que mejore su salud, porque me encanta su voz-, una película que me apasionó (el Jardinero Fiel), el último premio Nadal (Felipe Benítez y su Mercado de espejismos) y unos dvd vírgenes para crear copias de seguridad del nuevo portátil. No se si es locura, pero prefiero gastarme en esto el dinero que en una máquina tragaperras. Vamos, que creo que llevo mejor esta supuesta y cara esquizofrenia que la tan temida ludopatía en la que espero no caer jamás.
Ayer cenamos en El Comité. A pesar de que la comida es estupenda, rollo bistrot francés, y el servicio bastante simpático, el restaurante no me termina de convencer. La belga que te atiende con acento fingido me recuerda a Mayra Gómez Kemp con la mejor de sus sonrisas. La gente parece sacada de la misa de Carmelitas de una. La decoración es rancia, recargada y aburrida. A pesar de lo malo, devoramos un Magret de pato, un Chateaubriand tierno, y un foie que quitaba el hipo. Carnívoros por naturaleza. Me voy a imponer salir a cenar a solas con mi pareja al menos una vez cada dos semanas. Creo que es fundamental para la salud psíquica y física y para la felicidad de ambos.
Una pareja de novios cercana está a punto de hacer 8 años. A mi me parece todo un triunfo, algo que jamás pensé que iba a pasar (ni por ellos, ni siquiera por mi). Pero la vida me sonríe aunque el trabajo me escupa a la cara. Con una pareja así, y una colección de libros, discos y películas que ver, toda una vida por delante. Hoy mucho más que ayer, y seguro que mucho menos que mañana. Sin dudarlo ni un segundo.
domingo, febrero 18, 2007
Bienvenido a AENA: un mundo de chapuzas

Me pregunto si Anne Igartiburu se cree sus guiones cuando habla de Marina D`Horror. Me pregunto si le han pagado con una casa y tiene que amortizar su sueldo y su contrato de por vida. Me pregunto, si es que todavía esta democracia nos permite preguntarnos, si realmente alguien sabe apreciar tan bonitas creatividades publicitarias. Pero viendo el resto del país, y sobre todo algunos de sus aeropuertos, las preguntas se responden por si solas. Un bungalow en Marina D’or y me olvido de todo. O al menos un ratito.
Juro que no pretendo polemizar, pero si me paso el día de aeropuerto en aeropuerto al menos me gustaría utilizar mi propio blog para quejarme. Mal de muchos consuelo de tontos. Desde que nuestros queridos amigos del Gobierno (este o el anterior) decidieron reducir la presencia de guardias civiles y de policía nacional en los controles de entrada a la zona de embarque de los aeropuertos, los españoles nos hemos puesto en manos de –dependiendo de la provincia- unos supuestos guardias de seguridad que velan por nuestra vida. O eso creía.
Me apasiona su lenguaje. El tuteo es común cuando no llega a rozar la vulgaridad. Por supuesto que las formas educadas del pasado han pasado a un segundo y lejano plano. Y podemos decir, por su aspecto, que ha nacido una nueva clase de funcionariado: los que trabajan en los aeropuertos. O si no, que se lo digan a la malhumorada mujer que controlaba los billetes en la T4 el pasado jueves. Entiendo que el sexo no sea su fuerte, incluso que estuviera esperando el ramo de rosas de San Valentín y nunca llegó. Pero en ningún caso lo puede pagar con los clientes, de los que quiero recordarle que fomentamos el cobro de su nómina a fin de mes. No pido que sonrían con formato “Isabel Preysler Photoshop anuncio de Suárez” (me pasa como con Marina D’or - ¿alguien se lo cree?). Ni siquiera que me desee un buen viaje –que sería lo más correcto-. Tan sólo pido un por favor y un gracias a tiempo. Tan solo pido que no me traten como a un cretino cuando me piden que me despoje de mis pertenencias antes de pasar por el arco de seguridad manipulado para que pite cuando le venga en gana. No he visto nunca a nadie escupir palabras como ellos: “cinturón, reloj, monedas, chaqueta, ordenador….” (parecen gitanos en un mercado de abastos). Vergonzoso.
Y otro tema, fácil y sencillo de entender. Si mi querida ministra dice que las maletas llegan a tiempo, es que viaja poco o que utiliza los Mistere de Alfonso Guerra para desplazarse del Terminal de autoridades a las provincias/ comunidades/ estados/ autonomías/repúblicas/ estatutos/ españoles (¿!). 45 minutos para recoger una maleta de un vuelo de Jerez. Y tienen el morro de decir que está todo normalizado y funcionando perfectamente.
Me gustaría que alguno de los responsables de Aena se diera una vuelta por un aeropuerto europeo como Heathrow o Charles de Gaulle. Que calculen tiempos medios de espera de equipajes vs. número de vuelos. Que vean el trato de los controles de seguridad. O que intenten ir a buscar el coche al parking sin recorrerse la totalidad de los edificios que no fueron destruidos por un cruel atentado porque a nadie se le ha ocurrido . Que revisen su ortografía, los papeles que decoran las columnas con señales absurdas que confunden más que si no estuvieran, o que intenten cargar un móvil en cualquier punto del edificio y vean que sólo pueden hacerlo en un cuarto de baño. Me temo que no es el lugar más apropiado para comprar un bungalow en Marina D’or pero si me lo ponen así de fácil, lo haré mientras espero mi maleta (llena a rebosar de botes de 120 ml.)…. Qué país.
Juro que no pretendo polemizar, pero si me paso el día de aeropuerto en aeropuerto al menos me gustaría utilizar mi propio blog para quejarme. Mal de muchos consuelo de tontos. Desde que nuestros queridos amigos del Gobierno (este o el anterior) decidieron reducir la presencia de guardias civiles y de policía nacional en los controles de entrada a la zona de embarque de los aeropuertos, los españoles nos hemos puesto en manos de –dependiendo de la provincia- unos supuestos guardias de seguridad que velan por nuestra vida. O eso creía.
Me apasiona su lenguaje. El tuteo es común cuando no llega a rozar la vulgaridad. Por supuesto que las formas educadas del pasado han pasado a un segundo y lejano plano. Y podemos decir, por su aspecto, que ha nacido una nueva clase de funcionariado: los que trabajan en los aeropuertos. O si no, que se lo digan a la malhumorada mujer que controlaba los billetes en la T4 el pasado jueves. Entiendo que el sexo no sea su fuerte, incluso que estuviera esperando el ramo de rosas de San Valentín y nunca llegó. Pero en ningún caso lo puede pagar con los clientes, de los que quiero recordarle que fomentamos el cobro de su nómina a fin de mes. No pido que sonrían con formato “Isabel Preysler Photoshop anuncio de Suárez” (me pasa como con Marina D’or - ¿alguien se lo cree?). Ni siquiera que me desee un buen viaje –que sería lo más correcto-. Tan sólo pido un por favor y un gracias a tiempo. Tan solo pido que no me traten como a un cretino cuando me piden que me despoje de mis pertenencias antes de pasar por el arco de seguridad manipulado para que pite cuando le venga en gana. No he visto nunca a nadie escupir palabras como ellos: “cinturón, reloj, monedas, chaqueta, ordenador….” (parecen gitanos en un mercado de abastos). Vergonzoso.
Y otro tema, fácil y sencillo de entender. Si mi querida ministra dice que las maletas llegan a tiempo, es que viaja poco o que utiliza los Mistere de Alfonso Guerra para desplazarse del Terminal de autoridades a las provincias/ comunidades/ estados/ autonomías/repúblicas/ estatutos/ españoles (¿!). 45 minutos para recoger una maleta de un vuelo de Jerez. Y tienen el morro de decir que está todo normalizado y funcionando perfectamente.
Me gustaría que alguno de los responsables de Aena se diera una vuelta por un aeropuerto europeo como Heathrow o Charles de Gaulle. Que calculen tiempos medios de espera de equipajes vs. número de vuelos. Que vean el trato de los controles de seguridad. O que intenten ir a buscar el coche al parking sin recorrerse la totalidad de los edificios que no fueron destruidos por un cruel atentado porque a nadie se le ha ocurrido . Que revisen su ortografía, los papeles que decoran las columnas con señales absurdas que confunden más que si no estuvieran, o que intenten cargar un móvil en cualquier punto del edificio y vean que sólo pueden hacerlo en un cuarto de baño. Me temo que no es el lugar más apropiado para comprar un bungalow en Marina D’or pero si me lo ponen así de fácil, lo haré mientras espero mi maleta (llena a rebosar de botes de 120 ml.)…. Qué país.
lunes, febrero 12, 2007
Un pronto.

No me refiero al producto que limpia la enorme mesa del consejo. Ni siquiera quiero recordar a Rafaela Carrá cuando cogía el teléfono sin que nadie entendiera lo que decía. Con el título del post de hoy quiero hablar de los “días cruzados”. Esos momentos que, sin saber muy bien por qué, es mejor que desaparezcamos de la tierra. La mala leche nos ha invadido y es mejor que nos metamos en la cama o la pagaremos con el primer inocente que se nos ponga por delante…
Y no es que a mi me ocurra a menudo. De hecho, casi nunca tengo cabreos de los que yo llamo injustificados. Pero sí que los padezco, en gente que está a mi alrededor, a los que quiero, y por los que me preocupo. Y soy de los que pienso que jamás de los jamases se producen así por así, sino que siempre tienen un motivo del que no quieren hacerme partícipe. Y entonces empieza mi incomprensión y el aumento de la mala leche por la parte contraria… las chispas saltan y .. mejor cada uno por su lado ¿no?
Qué importante es el diálogo. En la pareja, y fuera de ella. El trabajo me está matando y no quiero que este cansancio pueda conmigo y con la velocidad de mi lengua. Tenía un amigo que me decía que yo no ligaba por mi belleza (que la tenía y la tengo) sino que sobre todo conquistaba por la labia. Y es que cuando estoy agotado en lo primero que se me nota es justamente en eso, en que enmudezco. Y cabe que la gente lo malinterprete pero juro que es mi última intención.
Hoy vengo de Granada. Me ha traído la compañía Vueling, y me ha encantado. Pero el día se ha vuelto gris al llegar a casa. Por eso prefiero irme a la cama, dormir más de la cuenta, y mañana ver todo con los mismos ojos azules, pero habiendo descansado. Pido disculpas por mi pronta despedida.. pero me temo que hoy es lo que tocaba ¿o no?
Y no es que a mi me ocurra a menudo. De hecho, casi nunca tengo cabreos de los que yo llamo injustificados. Pero sí que los padezco, en gente que está a mi alrededor, a los que quiero, y por los que me preocupo. Y soy de los que pienso que jamás de los jamases se producen así por así, sino que siempre tienen un motivo del que no quieren hacerme partícipe. Y entonces empieza mi incomprensión y el aumento de la mala leche por la parte contraria… las chispas saltan y .. mejor cada uno por su lado ¿no?
Qué importante es el diálogo. En la pareja, y fuera de ella. El trabajo me está matando y no quiero que este cansancio pueda conmigo y con la velocidad de mi lengua. Tenía un amigo que me decía que yo no ligaba por mi belleza (que la tenía y la tengo) sino que sobre todo conquistaba por la labia. Y es que cuando estoy agotado en lo primero que se me nota es justamente en eso, en que enmudezco. Y cabe que la gente lo malinterprete pero juro que es mi última intención.
Hoy vengo de Granada. Me ha traído la compañía Vueling, y me ha encantado. Pero el día se ha vuelto gris al llegar a casa. Por eso prefiero irme a la cama, dormir más de la cuenta, y mañana ver todo con los mismos ojos azules, pero habiendo descansado. Pido disculpas por mi pronta despedida.. pero me temo que hoy es lo que tocaba ¿o no?
sábado, febrero 03, 2007
No hay subvención sin vocación

Todavía recuerdo, como si lo estuviera viviendo ahora mismo , que el cura que nos daba religión en el colegio del barrio de Salamanca (si te doy más pistas me colocas en el pupitre exacto) nos pedía que abriéramos bien nuestros oídos a la llamada de Dios. El nos aseguraba con una firmeza total, que algunos de nosotros íbamos a recibir la llamada desde arriba, la que llega cuando menos te lo esperas, la que te coloca la sotana y el alzacuellos de por vida. Y después de tantos años, 0 estoy muy sordo, o a mi no me ha llamado nadie... Pero me temo que es un mal de muchos y que empieza a ser preocupante (no para mi, si para mis amigos los de la Iglesia).
Y es que las vocaciones para ser cura, monja o similar, han descendido un 30% según la Conferencia Episcopal del país. Poco me parece a mi. Ultimamente mis encuentros con la Santa Madre Iglesia se reducen a Bautizos (llego casi a la veintena de sobrinos), Bodas (si, la gente sigue empeñada), y algún que otro triste funeral. Pero lo que allí yo he visto detrás del altar superaba con creces los 60 años... O nos engañan, o las vocaciones son tardías, o han ampliado la duración del seminario hasta casi llegar a la senectud. Por lo que puedan hacer o decir. La verdad es que, trabajando tanto en marketing, no se me ocurren grandes ideas para ayudar a estos pobres hombres de Dios. Y es que, si la llamada tiene que llegar de verdad, me veo haciendo psicofonías en las residencias de estudiantes dispuesto a que algun@ muera de un ataque al corazón.
Se me ocurre una cosa. A ver si acierto. Vamos a llamar a Pilar Bardem, hijos, nietos, sobrinos, familia,amigos,conocidos y compañeros de juerga para proponerles lo siguiente: parte de las subvenciones que recibe el cine español en concepto de fondos perdidos por la buena causa se destinarían a fomentar las vocaciones. Para que la gente pudiera recibir las llamadas de Dios en condiciones (sin ruidos que perturben su personal encuentro) les llevaríamos a una isla desierta con pulserita de todo incluído. Fomentaríamos el matrimonio entre sacerdotes (bueno, entre ellos, o con quien ellos quisieran). Acondicionaríamos sacristías e iglesias, dejando entrar el Gospel en nuestras particulares celebraciones. Y por supuesto haríamos una pedazo campaña publicitaria que fomentara "la llamada".
No se yo cómo sentaría esta bonita idea a la SGAE y a sus amigos. No se yo qué tal recibirían esta noticia nuestros actores y actrices más conocidos, los que viven de nuestro dinero, y los que protestan si se lo quitan. No se yo que dirían todos los extras contratados para hacer de clap en los premios Goya mientras las actrices y actores se ponen sus mejores galas (igualitos que en América, alguno recogió su premio con unos vaqueros rotos).
Ya tengo el titular: "los actores y actrices españoles en guerra contra la Iglesia" (vaya, se me coló la palabra guerra, voy a buscar otra: "los actores y actrices españoles se manifiestan en contra de las subvenciones de los curas". Esta se acerca más a lo tremendamente irreal y absurdo que resulta todo en este país últimamente.
Y tu ¿qué opinas de la idea?
